Valle de Valdebezana

 En el extremo occidental del anticlinal de Leva, a considerable altura sobre el nivel del mar, se extiende el páramo en el que se asienta el territorio de Valdebezana. Al norte se elevan las alturas de los Montes del Somo, en las estribaciones de la Sierra de Cantabria, cuyas laderas albergaron el hábitat en el que se desarrollaron la vida y la cultura pasiegas. Por el noroeste, el embalse del Ebro, desde mediados del siglo XX condiciona de forma notable tanto sus paisajes como su climatología.

En sus zonas marginales, pequeños cursos fluviales configuran estrechos barrancos y vallejos en los que se ubican pequeñas poblaciones como Villabáscones en el barranco de la Gándara, cuyas aguas descienden hacia el Nela, y algunos de los pueblos que antiguamente pertenecieron al alfoz de Arreba en el valle excavado por el Trifón.

Valdebezana y Hoz de Arreba

El actual municipio de Valle de Valdebezana no solo abarca zonas geográficas diversas, sino que también los pueblos que hoy en día lo componen, en otros tiempos pertenecieron a entidades diferentes. Durante los primeros siglos del naciente Condado de Castilla, este territorio se encontraba en el área de influencia de los alfoces de Arreba, Bricia y Santa Gadea. Una vez constituido el reino de Castilla, lo que se conoció como Valdebezana formaba parte de la Merindad de Aguilar de Campoo, y lo que después se conocería como el Valle de Hoz de Arreba se encontraba dentro de la Merindad de Castilla Vieja.

Durante la Edad Moderna, los pueblos de Valdebezana fueron de señorío de una rama de los Porres y los de Hoz de Arreba de los marqueses de Cilleruelo, título que recayó en una rama de los Velasco. Ambos territorios se encontraban integrados en el Partido de Laredo. Tras la abolición de los señoríos y la reorganización administrativa que tuvo lugar a comienzos del siglo XIX, se constituyeron los ayuntamientos de Hoz de Arreba y de Valdebezana, pero en el año 1930, el ayuntamiento de Hoz de Arreba se fusionó con el del Valle de Valdebezana y dos años más tarde, algunos de los pueblos que habían pertenecido a Hoz de Arreba pasaron al Valle de Manzanedo.

usque ad cornu de Vezana”

Aunque no existen evidencias arqueológicas relacionadas con poblaciones prerromanas en esta zona, la toponimia sugiere que algún lugar, como Castrillo de Bezana situado al pie de un cerro amesetado, podría tener su origen en un anterior asentamiento de tipo castral. Por otra parte, la situación estratégica de un cerro conocido como el “cuerno de Bezana”, que aparece mencionado en un documento del año 999 como una referencia geográfica con el nombre de “cornu de Vezana”, ha hecho sospechar en la posibilidad de que allí hubiera habido un antiguo castro de la Edad de Hierro.

Viçiana cum integritate”

En el documento de fundación del monasterio de Oña, de comienzos del siglo XI, aparece el nombre de Bezana como “Viçiana”. Este topónimo, que se repite con formas similares en otros lugares de la Península, al igual que otros topónimos con la terminación “-ana”, parece derivar de un nombre de persona, que en este caso sería Vetius.

Señores laicos y religiosos

A mediados del siglo XIV diferentes familias y monasterios se repartían los señoríos de estos pueblos, aunque muchos de ellos todavía eran de realengo. Familias como los Porres y los Velasco, el Señor de Vizcaya, los monasterios de Santa Clara de Medina y el de Rioseco aparecen como propietarios de varios señoríos y behetrías. La guerra fratricida entre Pedro I y Enrique de Trastamara alentó a los contendientes al reparto de mercedes y señoríos entre quienes les apoyaban. Así se configuraron nuevos mapas de reparto del poder con la creación de grandes mayorazgos, como el fundado en 1376 por Pedro Gómez de Porres sobre su recién adquirido señorío de Virtus, y el fundado más tarde por Pedro Fernández de Velasco sobre la villa de Cilleruelo y los valles de Hoz de Arreba y Zamanzas.

El legado señorial

Como símbolo de su poder, Pedro Gómez de Porres, el Viejo, en un lugar preeminente, dominando la villa de Virtus, hizo construir su castillo. Aún hoy en día se conserva su barbacana con un gran cubo en una de sus esquinas, rodeando a la maciza torre cuadrada reforzada también por cubos cilíndricos en sus cuatro esquinas.

La fortaleza de Cilleruelo, que incluía Pedro Fernández de Velasco entre los bienes del mayorazgo que fundó en el año 1541 en favor de su hijo natural Juan de Velasco, no es ya más que un recuerdo en la memoria escrita.

El legado religioso

Los templos son también un símbolo importante y un elemento clave en la configuración de todos los pueblos por pequeños que sean. El proceso de sedentarización con la creación de asentamientos estables durante los primeros siglos medievales, estuvo siempre asociado a pequeños templos o monasterios en torno a los cuales se organizaba la comunidad aldeana. La mayor parte de aquellos primitivos templos fueron renovados o sustituidos por otros a lo largo de los siglos, pero en algunos todavía se conservan muchos elementos de las antiguas iglesias románicas.

La iglesia de San Vicente de Villamezán es probablemente la que mejor conserva su primitiva traza románica, así como diversos elementos tanto estructurales como decorativos. Este templo es un interesante compendio de estilos arquitectónicos que responden a diferentes momentos de su larga historia, iniciada a finales del siglo XII, con importantes intervenciones en el siglo XVI y otras menores en los siglos posteriores.

La iglesia de Santa Águeda de Villabáscones conserva una tosca portada románica. Sencilla y popular es la iglesia de Montoto, con una interesante cabecera románica. Aunque muy reformada posteriormente, la iglesia de Munilla destaca por sus pinturas murales y las tallas de capiteles y canecillos. Muy interesantes también son los restos románicos de la iglesia de Santa María de Virtus y los de Cubillos, Bezana y Cilleruelo.

Arquitectura popular

Aunque existen algunas diferencias en función de la situación geográfica de los pueblos y de su historia, la arquitectura popular responde en general a los parámetros de la tipología conocida como casa montañesa, caracterizada por sus gruesos muros de mampostería, con pequeños vanos recercados en sillería, y con grandes solanas de madera a lo largo de la fachada. Destaca Soncillo por un carácter más urbano, que se observa en su amplia plaza con soportales, sobre los que se levantan casas en las que las tradicionales solanas se han convertido en elegantes miradores.

Son notables también las construcciones de uso comunal como fuentes, abrevaderos, lavaderos o las tradicionales boleras, que se encuentran cubiertas en algunos pueblos. Buenos ejemplos de esta arquitectura popular los encontramos en localidades como Virtus, Hoz de Arreba o Villabáscones.

Ferias y mercados

En Soncillo, capital del municipio, además del tradicional mercado semanal, se celebran importantes ferias ganaderas, como la de San Lucas en otoño y la de San Marcos en primavera.

Balneario de Corconte

La extraordinaria calidad de las aguas que brotan en el manantial de Corconte, declaradas de utilidad pública en el año 1883, fue el origen de un espléndido balneario construido a mediados del siglo XIX y que todavía se encuentra en funcionamiento a orillas del embalse del Ebro. Este lugar fue frecuentado por personajes como el rey Alfonso XIII y Antonio Maura.

El embalse del Ebro

El embalse del Ebro, auténtico mar interior de agua dulce, ha favorecido una fecunda vegetación subacuática y constituye un paraíso ornitológico en el que numerosas especies de aves, especialmente acuáticas, utilizan sus aguas y humedales como zonas de cría y de invernada. Esto ha supuesto su inclusión en el Catálogo de Zonas Húmedas de Interés Especial de Castilla y León y de la Red Natura 2000, además de estar declarado como Reserva Nacional de Aves Acuáticas, Espacio LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) y zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Las aguas del embalse sirven también como escenario para la práctica de deportes acuáticos.

Turbera Margarita

En la localidad de Herbosa se localiza la turbera Margarita. Formada por una laguna principal de 15.000 m2 y dos lagunas temporales de unos 2.000 m2, estuvo explotada por una empresa de extracción minera y por los propios vecinos para la obtención de la turba, utilizada como combustible y abono orgánico. Actualmente está protegida e incluida en la Red Natura 2000.

Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón

Un parte del municipio del Valle de Valdebezana se encuentra dentro del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón. Este espacio natural esta incluido dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Senderos para caminantes

Al sur del municipio, los Montes de Carrales, cubiertos por bosques de robles y hayas constituyen un paraíso para los amantes de la naturaleza. Un sendero balizado, el “SL-BU 19 – Sendero Hayedo de Carrales” asciende por un magnífico hayedo hasta un collado con extraordinarias vistas del Valle de Valdebezana.

Desde la localidad de Soncillo parte un sendero local balizado, el SL-BU 17, que recorre un bello hayedo por donde discurre el arroyo de la Gándara. Entre las localidades de San Cibrián y Villabáscones, este arroyo forma en época de lluvias y deshielo una bella cascada, el Salto de las Pisas.

En el entorno de la localidad de Virtus, el sendero SL-BU 20 recorre un precioso robledal.

El arroyo de la Serna, que discurre entre las localidades de Munilla y Lándraves, forma la espectacular hoz de las Palancas. El sendero local SL-BU 18 remonta el curso del arroyo desde Lándraves con un recorrido señalizado de 3 km.

El sendero de gran recorrido “GR-85 La ruta de los sentidos” entra por Lándraves y tras pasar por el desfiladero de las Palancas, pasa por Munilla y Hoz de Arreba antes de llegar a Soncillo y continuar por Villabáscones en dirección a Puentedey.

Bibliografía:

  • HUERTA HUERTA, Pedro Luis, Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.

  • NUÑO GONZÁLEZ, Jaime, Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

  • RUBIO MARCOS, Elías, Arquitectura del agua. Fuentes de la provincia de Burgos, Burgos, 1994.

  • RUIZ HERNÁNDEZ, J.M. y DÍAZ MUÑOZ, J.A., “Las aguas minerales como patrimonio hidrogeológico histórico de la provincia de Burgos”, Instituto Geológico y Minero de España.

  • ZABALZA DUQUE, Manuel, Colección Diplomática de los Condes de Castilla, Junta de Castilla y León, 1998.