Valle de Losa

 El Valle de Losa toma su nombre de la piedra caliza que constituye los suelos de un amplio valle formado por la depresión ortoclinal del dorso de cuesta de las estribaciones orientales de la Cordillera Cantábrica (Montes de la Peña, Sierra de Carbonilla y Sierra Salvada). Losa con el significado de piedra lisa y plana procede del vocablo prerromano “lausa” y existen topónimos similares en otros lugares con suelos parecidos en el Piamonte y en Francia como “La Losière” y “La Losa”. Las losas del suelo sobre el que se construyen las casas, las mismas que se utilizan en la construcción de sus paredes y de los característicos muros de piedra trabada en seco, configuran una parte importante del paisaje de este valle castellano.

El Valle de Losa. Un valle con tres paisajes

En la parte más baja del valle, recorrida en parte por el río Nabón, donde la erosión de materiales blandos da lugar a suelos más profundos, se cultiva el cereal y sobre todo las patatas que han dado una merecida fama al Valle de Losa. En las zonas más altas, al norte del territorio, los suelos son más pobres y predominan los pastos y los bosques de pino silvestre, roble-quejigo y encina con abundantes afloramientos de roca caliza. En esta parte del valle se asientan pequeños pueblos de base ganadera en los que todavía se cría una raza autóctona de caballos, el caballo losino. Una tercera zona geográfica la constituye el valle del río Jerea que, tras su nacimiento en la Peña Complacera, atraviesa el territorio de norte a sur modelando un valle transversal en el que predomina la vegetación de ribera y un singular paisaje en el que destacan sorprendentes formas geológicas como la peña sobre la que se asienta la enigmática iglesia románica de San Pantaleón de Losa.

Un territorio poblado desde muy antiguo

La Arqueología aporta gran información sobre la ocupación de estos territorios al menos desde la Edad de Hierro. Existen yacimientos con evidencias de asentamientos prerromanos en diversos lugares como en Fresno de Losa, Lastras de la Torre, Río de Losa, San Pantaleón de Losa, Villaluenga y Oteo, con restos de castros situados en altura y de campos tumulares.

En época romana atravesaban el valle varias vías, al menos dos, una de este a oeste, y otra que uniría los pasos del Ebro desde el desfiladero de La Horadada con los valles cantábricos y que ha dejado rastros tanto en el nombre de un pueblo, Calzada, como en algunos vestigios de su paso. Ambas vías al parecer se cruzaban cerca del actual pueblo de San Llorente en donde se han localizado varios yacimientos de época romana, al igual que en otros lugares como en Villalba, en Návagos y especialmente en San Martín de Losa. En este último yacimiento, conocido como Los Casarejos, se han hallado los restos de un mosaico y otros indicios de ocupación de lo que podría haber sido una villa romana del siglo V.

in alio loco que vocitant Lausa…”

Es lógico suponer una continuidad en la ocupación de este territorio que se articularía en torno a los antiguos emplazamientos castrales y que aparece mencionado por primera vez en el documento de fundación del monasterio del Valpuesta del año 804 con el nombre de “Lausa”. A partir de este momento son numerosos los documentos y escrituras de donaciones y fundaciones en los que aparecen mencionados los nombres de diversos lugares del valle de Losa, así como el nombre del propio valle.

Durante los siglos medievales varios linajes se disputaron el control de la zona, los Salazar, los Ángulo y los Velasco son los más importantes de los que lucharon por el dominio señorial de los pueblos de este valle.

La Merindad de Losa y sus Juntas

En la Edad Moderna,excepto los pueblos pertenecientes a Villalba de Losa que eran de señorío, el resto de los pueblos del Valle de Losa, agrupados en seis juntas diferentes, constituyeron la Merindad de Losa, una de las siete que formaban el Corregimiento de las siete merindades de Castilla-Vieja. Momediano, Paresotas, Villalacre y Villaventín constituían la denominada Junta de Aforados, ya que estos pueblos tenían la peculiaridad de encontrarse acogidos al Fuero de Vizcaya en el aspecto fiscal y militar y participaban tanto en las Juntas Generales de las siete Merindades de Castilla Vieja como en las de Avellaneda, en Las Encartaciones vizcaínas, en donde eran llamados “lugares adheridos”.

En el siglo XIX, las reformas administrativas propiciadas por el nuevo Estado liberal, acabaron con los señoríos y con las antiguas demarcaciones administrativas, pero hasta el siglo XX no quedaron configurados los municipios tal como hoy existen. El municipio actual denominado Valle de Losa reúne a casi treinta lugares, algunos despoblados, que antiguamente pertenecieron a las juntas de Oteo, Riosería y San Martín.

Del eremitismo a los monasterios

En un pequeño vallejo en la cuenca del río Jerea, muy cerca de San Pantaleón de Losa, se encuentra el pueblo de Castriciones, en cuyos alrededores, en el lugar conocido como “La Peña del Agujero”, se localiza una pequeña cavidad artificial que pudo haber sido utilizada en tiempos altomedievales como celda eremítica o como una pequeña iglesia rupestre.

Los trabajos arqueológicos realizados durante las obras de restauración del templo de San Pantaleón de Losa pusieron de manifiesto indicios de estructuras muy arrasadas correspondientes a una edificación, anterior a las construcciones medievales, que podría datarse en época romana o paleocristiana. Esto sugiere que el origen del templo cristiano podría estar en un espacio ya sacralizado desde tiempos muy antiguos.

Los asentamientos rupestres de anacoretas se convirtieron posteriormente en pequeños cenobios y en templos aldeanos. Hay constancia documental de la existencia de algunos antiguos monasterios en el Valle de Losa. En una donación de Alfonso VIII al monasterio de Obarenes se incluía un monasterio “que est in patria Losa” y que es posible que estuviera en el lugar de Baró. En varias escrituras del cartulario de San Millán correspondientes al siglo IX aparecen mencionados varios monasterios dedicados a San Martín, uno “en la Hoz de Flanio, junto al agua del Jerea, en un lugar denominado Losa” y otro en “Villa Lumnos”.

Los templos: del Románico al Neoclasicismo

La arquitectura religiosa del Valle de Losa, con buenas iglesias en todos sus pueblos, algunas de ellas con interesantes restos románicos, destaca principalmente por dos templos de épocas muy distantes, pero geográficamente próximos.

Consagrado en el año 1207, el templo románico de San Pantaleón de Losa, une a la fascinación que produce su emplazamiento la singularidad de su estructura perfectamente adaptada al terreno y al paisaje y la carga simbólica de una decoración escultórica enigmática.

Una religiosidad menos apocalíptica y nuevos criterios de belleza arquitectónica se plasman en el pequeño templo de San Antonio de Villaluenga, construido con líneas puras en estilo barroco clasicista por el arquitecto de la Corte Francisco Sabatini a finales del siglo XVIII.

Arquitectura medieval. “De fuertes torres e çercas…”

Los linajes que lucharon en los siglos medievales por el control de estos pueblos y por sus señoríos dejaron en ellos algunas poderosas torres que fueron utilizadas como fortalezas defensivas y símbolos de su poder. Estrechas saeteras, pequeñas ventanas de estilo gótico, puertas de arcos apuntados y escudos heráldicos son los principales elementos que se pueden observar en torres como la de Quincoces, Lastras de la Torre, la de los Angulo de Río de Losa o en las de los Salazar y Villamor de San Llorente.

El puente gótico de un solo ojo de Quintanilla de la Ojada y el viejo puente medieval de Quincoces de Yuso son otros tantos restos de la arquitectura civil de una época en la que las comunicaciones entre los pueblos también debían salvar obstáculos naturales como los ríos.

Arquitectura popular

La mayor parte de los conjuntos urbanos mantienen aún el sabor tradicional de una arquitectura popular que responde fundamentalmente a una estrategia de adaptación al medio y al clima de la zona. Sus edificios, construidos con grandes muros de mampostería con losas autóctonas, de pequeños vanos recercados en sillería, con tejados a dos o cuatro aguas, suelen presentar en su fachada, orientada hacia el sur o el este, un tipo de solanas característico del Valle de Losa. Estas solanas se encuentran normalmente hundidas con respecto a la línea de la fachada y se sitúan en la parte central de la misma, en la última planta.

Fuentes, abrevaderos, lavaderos, potros de herrar y diversas construcciones auxiliares como pajares construidos con bellos entramados, son junto con las tradicionales boleras una constante en todos sus pueblos. Las boleras, que en algunos pueblos como en Fresno de Losa, se encuentran cubiertas con interesantes estructuras de madera, responden todas a la modalidad del juego practicado en todos sus pueblos. Esta modalidad de juego, conocida como de “Tres Tablones” y también llamada de “nueve losino” es característica de las comarcas del Alto Ebro burgalés, tanto de las Merindades como de la Riojilla burgalesa.

Otras construcciones populares: las loberas

“La elevada cantidad de lobos que existen en la comarca…” era mencionada en un documento del año 1763 conservado en el archivo del Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar. El lobo era una gran amenaza para el ganado en el que se basaba la subsistencia de los pueblos asentados en las zonas más altas del Valle de Losa y para su caza se construían unas estructuras en forma de embudo mediante dos muros de piedra que confluían en un foso al que caía el lobo tras ser azuzado por los cazadores.

En las poblaciones de Villota, Relloso, Río y Villabasil todavía son visibles cuatro loberas construidas entre los siglos XVI y XVIII.

Ferias y fiestas populares

En el Valle de Losa se mantienen vivas las romerías de San Martín, de Villabasil, de Llorengoz, de San Pantaleón y de la Cueva del Agua, así como la tradicional romería de San Antonio, en Villaluenga. Una gran parte de las poblaciones celebra sus fiestas patronales en los meses estivales. Las fiestas de Quincoces de Yuso gozan de gran popularidad. La capital del Valle celebra una feria artesanal en agosto y una antigua feria ganadera en el mes de noviembre, en la que se pueden ver ejemplares del autóctono caballo losino.

PATRIMONIO NATURAL

Los Montes de la Peña, Sierra Carbonilla y Sierra Salvada

La estructura monoclinal de estas sierras, situadas en la estribaciones más orientales de la Cordillera Cantábrica, muestra un característico relieve en cuesta con espectaculares cortados hacia el norte que contrastan con las suaves pendientes correspondientes al dorso de cuesta que se extienden hacia el Valle de Losa. Las calizas predominantes de sus suelos han dado origen a un paisaje kárstico en el que la acción del agua a modelado numerosas cuevas, simas y dolinas. La red fluvial ha excavado pequeños vallejos creando un singular paisaje.

Sierra Salvada

Una gran biodiversidad convierte a la Sierra Salvada en una de las mayores y más ricas reservas de flora y fauna de la Península Ibérica. Sus cresteríos rocosos proporcionan emplazamientos de cría para numerosas especies de aves rupícolas y de montaña como el buitre leonado y el águila real. Es por ello por lo que fue declarada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y se encuentra incluida dentro de la Red Natura 2000.

El Túnel de la Complacera y el Pico del Fraile

Desde el pueblo de Relloso se puede acceder a la cima del Castro Grande, desde donde hay unas magníficas vistas del Valle de Mena y desde donde se puede ver la aguja rocosa conocida como el Pico del Fraile o el Diente del Ahorcado. Muy cerca de esta cima, y del nacimiento del río Jerea, el túnel de la Complacera, construido en el siglo XIX, facilitó durante muchos años el tráfico de mercancías entre el Valle de Losa y el vecino Valle de Mena.

El Barrerón de Muniteri

Emplazado en las inmediaciones de la localidad de San Pantaleón de Losa, y sirviendo como frontera natural entre Burgos y la provincia de Álava, se sitúa la cima del Barrerón de Muniteri. El sendero PRC.BU-62, recorrido circular con salida en San Pantaleón, llega hasta la cumbre.

Salto del río San Miguel (Puerto de Angulo)

En el límite entre el Valle de Losa y el Valle de Mena, en las inmediaciones del Puerto de Angulo y de la lobera de San Miguel, el río del mismo nombre forma una bella cascada de 200 m de altura visible en épocas de deshielo o fuertes lluvias.

El Chorro

Sobre el pueblo de San Pantaleón, en las inmediaciones de la ermita del mismo nombre situada en lo alto de un peñón con forma de barco, se localiza el Chorro, un bello entorno con una fuente natural a orillas del río Jerea.

Rutas para caminantes

Tres son los recorridos balizados que atraviesan el Valle de Losa: El GR-01-Sendero Histórico atraviesa el sur del municipio entrando por San Pantaleón y Río para seguir hacia Salinas de Rosío. El GR-85-Ruta de los Sentidos llega a Quincoces procedente de Castrobarto. Desde aquí continúa hacia el sur pasando por Perex y San Pantaleón para seguir su camino hacia el Valle de Tobalina. El sendero local PRC.BU-62 recorre las tierras del sur del municipio partiendo de San Pantaleón y pasando por Río, Villaluenga, la lobera del Toyo y el Barrerón de Muniteri.

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