Trespaderne

 Son siete las localidades que conforman este municipio, cuatro de ellas (Arroyuelo, Palazuelos, Tartalés y Trespaderne) pertenecieron hasta el siglo XIX a la Merindad de Cuesta Urría y las otras tres (Cadiñanos, Santotis y Virués) al Valle de Tobalina. Los ríos Nela y Jerea, próximos a su confluencia con el Ebro, al que encuentran saliendo del angosto desfiladero de la Horadada, son los ejes que vertebran el territorio en el que se asientan estos siete pueblos.

El castillo y el alfoz de Tedeja

En torno al paso natural abierto por el Ebro a través del desfiladero de La Horadada, se desarrolló desde época tardorromana un espacio de poder y de control político con un doble eje: una fortificación de carácter militar en Tedeja y un centro habitacional y religioso en Mijangos. Sin embargo, la desaparición del poder político visigodo no trajo consigo su destrucción, sobreviviendo como estructura territorial en el alfoz de Tedeja.

En la ladera de la Sierra de la Tesla, en un lugar con excelente control visual del paso a través de la Horadada, resisten al paso del tiempo las ruinas del castillo de Tedeja, de origen tardorromano y considerado como el más antiguo de los que dieron nombre a Castilla. En torno a este castillo se configuró uno de los distritos territoriales, llamados alfoces, en los que se organizó el naciente Condado de Castilla.

en un sitio de los más cerrados y bravos de Castilla…”

Así definía Argaiz, el historiador benedictino del siglo XVII, el lugar en el que se encuentra el eremitorio de San Pedro, en Tartalés de Cilla. Son muchos los lugares en la comarca del Alto Ebro en los que pequeñas comunidades de monjes excavaron y tallaron minuciosamente las rocas para establecer sus viviendas y sus templos. Muchos de ellos serían probablemente mozárabes procedentes del sur de la Península, que huían de las persecuciones religiosas. El eremitorio rupestre de San Pedro se halla excavado en un gran anfiteatro rocoso situado sobre el pueblo. Se trata de un templo de nave rectangular con ábside y contraábside. En el exterior se conservan los restos de dos sepulcros, también excavados en la roca.

Muy cerca del Ebro, a ambos lados del arroyo de las Torcas, otro complejo eremítico con varios habitáculos excavados en la roca es conocido popularmente como las “Cuevas de los Portugueses”, ya que en ellas se refugiaron algunos portugueses que trabajaron en la construcción del cercano canal de Trespaderne.

No muy lejos de estos eremitorios, en la zona conocida como Peña Partida, existen restos de un importante complejo poblacional, religioso y funerario, posiblemente de época visigoda. Se han hallado varios sarcófagos y los restos de una vieja iglesia a la que Yepes, primer historiador del monacato benedictino, mencionaba con el nombre de Santa María de los Godos.

A poca distancia de estos lugares, aunque en el término de Mijangos perteneciente al municipio de Merindad de Cuesta Urría, se localiza también un importante yacimiento arqueológico con vestigios de la iglesia hispanovisigoda de Santa María de Mijangos, probablemente el testimonio más antiguo de vida cristiana organizada en el territorio de la Castilla Vieja.

El Centro de Interpretación Arqueológica

El Centro de Interpretación Arqueológica “Desfiladero de la Horadada”, ubicado en la antigua estación del ferrocarril Santander-Mediterráneo de Trespaderne, tiene entre sus objetivos dar a conocer la importancia que tuvo este territorio a través de los testimonios que ofrecen yacimientos como el de Mijangos, el castillo de Tedeja, el eremitorio de la Torca conocido como “cueva de los portugueses”, la iglesia rupestre de San Pedro, y la iglesia de Santa María de los Reyes Godos. Un sendero de pequeño recorrido “PRC-BU 150” parte del Centro de Interpretación para llegar, a través de un pinar, a la iglesia de Santa María de Mijangos.

Los templos medievales. “in loco predicto cella Terteles…”

El año 1067, Sancho II de Castilla donaba varias propiedades al monasterio de Oña, y entre ellas el monasterio de San Martín, Santa María y San Pedro situado en “cella Terteles”, es decir, en Tartalés de Cilla. Los viejos eremitorios se habían transformado en un monasterio y en torno a él surgió la aldea de Tartalés. Durante los primeros siglos medievales, las iglesias y monasterios fueron un importante factor de concentración y sedentarización habitacional.

Aquel monasterio pervive hoy en día en la iglesia de San Martín de Tartalés, construida en los años centrales del siglo XII, que conserva parte de su estructura original y algunas muestras muy interesantes de escultura en sus canecillos, y especialmente en un capitel reutilizado como soporte del altar. En su interior se conservan unas inscripciones de difícil interpretación.

También en estilo románico se construyó la iglesia de Palazuelos, bastante modificada en época posmedieval y la de San Pelayo de Cadiñanos, aunque de ésta sólo se conserva de época medieval una sencilla pila bautismal. En la iglesia tardogótica de San Nicolás de Arroyuelo se conservan algunos elementos de la primitiva iglesia románica, además de un Cristo del siglo XIV de excelente talla.

In castella vetula Transpaternum…”

A los pies del castillo de Tedeja, la villa de Trespaderne creció en torno al puente que permitía cruzar el Nela. Las primeras noticias escritas de “Transpaternum” proceden del documento de dotación del Monasterio de Santa María la Real de Nájera, del año 1052. Más tarde pasó a pertenecer al monasterio de Oña y durante siglos mantuvo una doble jurisdicción, de realengo formando parte de la Merindad de Cuesta Urría, y de abadengo ejercida por el abad del monasterio de San Salvador de Oña.

El conjunto urbano de Trespaderne ofrece, junto a algunas construcciones populares como la fuente-lavadero y varias casas en las que se aprecia la arquitectura tradicional de la comarca, buenos ejemplos de arquitectura culta y de prestigio. La casona del Priorato, del siglo XV, que perteneció al monasterio de Santa María la Real de Nájera, forma un bello conjunto. La casa de los Condes de la Revilla ostenta un interesante escudo muy deteriorado, y del palacio de la familia Fernández de Campo, construido en el siglo XVIII, sólo quedan algunas ruinas. La iglesia parroquial de San Vicente, del siglo XVII, cuyo retablo barroco alberga preciosas tallas, conserva también una talla románica de la Virgen.

Probablemente la obra más emblemática de Trespaderne sea su puente medieval. Este puente, construido a finales del siglo XII, ejemplo de la arquitectura civil románica de la Castilla Vieja, permanece todavía en pie como testigo de la importancia que tuvo Trespaderne en el comercio medieval, por su situación en un lugar de paso entre la meseta y la costa cantábrica.

Los conjuntos rurales

En los pequeños conjuntos rurales de este municipio son numerosas las viviendas en las que se pueden apreciar los elementos característicos de la arquitectura popular tradicional, así como algunos elementos cultos como escudos y elegantes portadas. Pequeñas ermitas, humilladeros, potros de herrar, fuentes, abrevaderos y lavaderos, son otros tantos ejemplos de construcciones populares que se pueden admirar en estos pueblos.

Murió el hombre, mas non su nombre”

Esta frase recogida del “Conde Lucanor”, obra del infante Don Juan Manuel, expresa perfectamente el deseo de perpetuar el nombre y la fama que tuvieron el matrimonio Medina-Rosales al construir en Cadiñanos su casa, su palacio y, sobre todo, el panteón que alberga sus restos mortales.

La elegante fachada blasonada de la casa de los Medina-Rosales en Cadiñanos, construida a principios del siglo XVI, anticipa lo que sería el magnífico despliegue artístico que llevaron a cabo a mediados del mismo siglo con la construcción de su palacio, del que hoy no quedan más que unas ruinas de su espléndida fachada principal. En el presbiterio de la iglesia de San Pelayo mandaron construir un extraordinario arcosolio en el que se encuentran sus sepulcros. El arte renacentista transformó la piedra en la manifestación de una forma de entender la vida, y sobre todo de entender la muerte, de las grandes familias del Renacimiento castellano.

PATRIMONIO NATURAL

Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil

Parte del término municipal de Trespaderne se encuentra dentro del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil. Este espacio natural protegido, situado en las estribaciones orientales de la Cordillera Cantábrica, es un modélico relieve estructural de tipo jurásico que incluye las sierras de Oña, la Llana, Pancorbo, Árcena y los propios Montes Obarenes. Es un espacio de enorme interés geológico, geomorfológico y reserva de la biodiversidad. Todo el espacio esta incluido en la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Desfiladero de La Horadada

La zona sur del municipio de Trespaderne se sitúa entre las sierras de la Tesla y de la Llana. Esta zona cuenta con una variada vegetación donde existen bosques de encinas, robles, sabinas, pinos y hayas. Entre estas dos sierras, el río Ebro ha excavado un bello desfiladero de 5 km de recorrido, antes de llegar a Trespaderne donde recibe las aguas del Nela y Jerea.

Riberas del Ebro, Nela y Jerea

Estos tres ríos riegan las tierras del municipio de Trespaderne provenientes de distintas zonas: el primero del valle de Valdivielso, el segundo de la merindad de Cuesta Urría, y por último, el Jerea, procedente del Valle de Losa, atraviesa Cadiñanos y pasa entre Virués y Santotis hasta desaguar en el Ebro cerca de Palazuelos. Las riberas del Ebro y del Nela están incluidas dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Rutas para caminantes

Los amantes del senderismo cuentan con tres rutas que atraviesan en su recorrido el municipio de Trespaderne. El “GR-85 Ruta de los Sentidos” pasa por Trespaderne para subir hacia Tartalés de Cilla y continuar su camino hacia el valle de Valdivielso. El “GR-99 Camino del Ebro” llega procedente de Tartalés de Cilla para enlazar después con Cillaperlata por dos tramos posibles, en ambas riberas del río. El sendero de pequeño recorrido “PRC-BU 150” parte de la estación de Trespaderne (Centro de Interpretación de la Horadada) para llegar, a través de un pinar, a la iglesia de Santa María de Mijangos.

Bibliografía:

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