Partido de la Sierra en Tobalina

 Los conocidos también como pueblos de la Sierrilla se localizan en plena Sierra de Pancorbo, en la zona más oriental de los Montes Obarenes. Tres pequeños pueblos, Valderrama, Ranera y Cubilla, históricamente vinculados al resto de pueblos del Valle de Tobalina, constituyeron a comienzos del siglo XIX, junto con otros dos, Villanueva de los Montes y Zangández, que actualmente se encuentran integrados en el municipio de Oña, un ayuntamiento independiente con la denominación de Partido de la Sierra en Tobalina.

El más alto de todos, situado en la ladera sur del Pico Humión a más de mil metros de altitud, es Cubilla. Los otros dos pueblos que forman este municipio son Valderrama, que ostenta la capitalidad, y Ranera. Cada uno de ellos ocupa el centro de un pequeño valle por el que discurren sendos arroyos tributarios del Ebro, Valderrama junto al arroyo del Somo y Ranera a orillas del Molinar.

El paso de Roma

Estas tierras, que estaban probablemente poco pobladas, por gentes dedicadas fundamentalmente a la ganadería y carentes de asentamientos estables, fueron utilizadas por Roma como lugar de paso. Aún se conservan algunos tramos de la vía romana del Portillo del Busto, que procedente de La Rioja se dirigía hacia los puertos del Cantábrico, pasando a orillas del río Molinar por Ranera, para cruzar el río Ebro cerca de Frías y continuar hacia el norte atravesando la Sierra de Árcena por el desfiladero del río Purón. Aunque es posible que se conserve algún elemento romano, casi todos los restos que hoy se pueden ver son medievales.

Otro vestigio del paso de Roma por estas tierras es la lápida hallada en Ranera. Esta lápida, que ha sido datada en el siglo II de nuestra era, tiene una inscripción latina difícil de interpretar que hace referencia a alguien de nombre Calpurnia Patierna.

Las Tumbas de los Moros

Esta es la denominación popular de un conjunto formado por varios sepulcros excavados en la roca y dos posibles eremitorios rupestres situados en un altozano dominando el camino que conduce de Valderrama a Frías. Al sur de Valderrama, en el Alto de San Andrés, se conservan también algunos indicios de otro eremitorio rodeado de sepulcros muy similares a los anteriores y a tantos otros existentes en el Valle de Tobalina.

La expansión religiosa estimulada desde el cercano obispado de Valpuesta fue un factor de gran importancia en la sedentarización y en la creación de nuevos asentamientos poblacionales en su área de influencia. De esta manera surgieron pequeños núcleos asociados a eremitorios rupestres que evolucionaron posteriormente para convertirse en humildes monasterios, en muchos casos familiares.

En el entorno de Valderrama consta la existencia de al menos tres pequeños monasterios de este tipo. El de San Andrés debió de ser poco más que un humilde eremitorio situado en el alto del mismo nombre. El de San Ginés, situado al sur de Valderrama, estuvo vinculado al monasterio de Cillaperlata y por tanto al de Oña. En cuanto al monasterio de San Cosme y San Damián, mencionado en varios documentos del siglo IX, parece ser que ya existía cuando su iglesia fue restaurada por el obispo Juan de Valpuesta a comienzos del siglo IX.

Entre el valle y la montaña

Los pintorescos pueblos que conforman este municipio, aun contando con muchas características comunes, presentan grandes contrastes entre ellos en cuanto a sus paisajes, a su emplazamiento y a su trazado urbano. Cubilla es un pueblo de montaña y su trazado urbano en forma de huso es un magnífico ejemplo de adaptación a la morfología del terreno en el que se asienta. Valderrama se extiende en dos barrios sobre una loma que también condiciona su trazado. Por otra parte, Ranera, a orillas del río Molinar, también se encuentra dividido en dos barrios, uno a cada lado del río.

Son pueblos en los que aún se conservan interesantes ejemplos de la arquitectura popular tradicional, en la que se combinan las formas de las casas montañesas con las más modestas que caracterizan a las construcciones de La Bureba. Aunque la mayor parte de las casas están construidas principalmente de piedra y toba con paredes de mampostería, es frecuente también la utilización de entramados de madera con toba o adobe. Algunas casas lucen portadas con elegantes arcos de grandes dovelas e incluso algunos blasones.

Los templos

Valderrama tuvo en otros tiempos varias iglesias y ermitas de las que hoy en día no quedan más que algunos vestigios. Su iglesia parroquial, dedicada a la Santísima Trinidad, es un edificio popular, amplio y bien conservado.

La iglesia de San Román de Cubilla, en un emplazamiento emblemático en el centro del pueblo y ligeramente elevado, es una construcción sobria de estilo tardogótico que muestra un complejo juego de volúmenes hacia el exterior y una interesante portada, además de algunos canecillos de la primitiva construcción.

La iglesia de la Natividad de Nuestra Señora de Ranera fue reconstruida y ampliada en siglo XVI. Posteriormente se modificó la orientación del altar mayor, quedando la antigua cabecera a los pies del templo. Del edificio románico, construido a finales del siglo XII o comienzos del XIII, aún se conserva la cabecera y algunos interesantes canecillos situados al exterior.

La ruta del vino o la llamada calzada napoleónica

Con la finalidad de dar salida al vino de La Rioja hacia el puerto de Santander, a finales del siglo XVIII, la denominada Real Sociedad de la Rioja Castellana inició la construcción del conocido como Camino Viejo de Logroño a Fuenmayor que continuó más tarde hacia el puerto de Santander, pasando por Pancorbo y Encío y desde aquí hasta Frías por Cubilla y Valderrama, posiblemente siguiendo el antiguo trazado de una calzadilla romana utilizada durante la Edad Media. A pesar del esfuerzo realizado durante muchos años, este camino nunca llegó a ser una realidad. Como testimonio de esta construcción quedan en las cercanías de Valderrama restos de muros y algunas obras de drenaje transversal que recuerdan, por la técnica utilizada por los ingenieros de la Ilustración, a las obras de los romanos.

Lo que pudo haber sido la “carretera de los vinateros” nunca llegó a ser nada, pero la imaginación popular le ha atribuido una gran antigüedad, considerándola como una calzada romana. Su posible utilización a comienzos del siglo XIX por las tropas francesas que invadieron la Península ha motivado que sea conocida también como la calzada de Napoleón.

PATRIMONIO NATURAL

Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil

Todo el territorio de este municipio se encuentra dentro del Parque Natural de Montes Obarenes – San Zadornil. Este espacio natural protegido, situado en las estribaciones orientales de la Cordillera Cantábrica, es un modélico relieve estructural de tipo jurásico que incluye las sierras de Oña, la Llana, Pancorbo, Árcena y los propios Montes Obarenes. Es un espacio de enorme interés geológico, geomorfológico y reserva de la biodiversidad. Todo el espacio está incluido en la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Tanto la vegetación como el paisaje de los pueblos de este municipio, situados en una zona de transición entre las regiones bioclimáticas atlántica y mediterránea, presenta bastantes contrastes. En la parte más alta, el pueblo de Cubilla se encuentra rodeado de hayedos y de laderas con mucha pendiente y a gran altura en las que predomina el brezo y el boj. En las zonas más bajas, sin embargo son más abundantes las encinas y el roble, además de sabinas y enebros.

Pico Humión

La imponente mole del Pico Humión se yergue en el centro de la Sierra de Pancorbo separando a los pueblos de la Sierrilla del resto de pueblos del Valle de Tobalina. En la agreste ladera sur de este pico se encuentra el pueblo de Cubilla, desde el que parte un sendero balizado que se adentra en un frondoso hayedo, muy cerca de la cima, a la que también es posible acceder sin dificultad.

Rutas para caminantes

Tres son los senderos que recorren las tierras de este pequeño municipio: el sendero PR.BU-15-Raíces de Castilla, en su trayecto de Frías a Oña, pasa por la localidad de Ranera. Desde el espacio natural se han creado otros dos senderos de pequeño recorrido: el SLC.BU-93-Sendero de Cubilla- Hayedos del Humión que, en apenas 5 km, atraviesa un bosque de pino silvestre y un hayedo; y el PRC.BU-96-Sendero de Ranera, que asciende por el cerro de San Miguel para pasar después por Barcina de los Montes en un recorrido circular de 11 km.

Bibliografía:

  • HUERTA HUERTA, Pedro Luis, Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

  • LÓPEZ MARTÍNEZ, Nicolás, Monasterios primitivos en la Castilla Vieja (s. VI-XII), Burgos, 2001.

  • MARTÍN VISO, Iñaki, Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la Península Ibérica (siglos VI-XIII), Salamanca, 2000.

  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.

  • MERINO URRUTIA, J.J.B., “La Real Sociedad Riojana de Amigos del País”, en Berceo, nº 82, 1972, pp. 7-14.

  • MONREAL JIMENO, Luis Alberto, Eremitorios rupestres altomedievales (El Alto Valle del Ebro), Bilbao, 1989.

  • RUIZ VÉLEZ et alii., Arqueología del norte de Burgos, Villarcayo, 1987.

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