Oña

 El río Oca a punto de concluir su breve recorrido por tierras de la Bureba, riega el entorno de la villa de Oña antes de excavar un estrecho desfiladero por el que se dirige al encuentro del Ebro. En este estratégico lugar de paso entre la meseta y la cornisa cantábrica se encuentra el enclave en el que surgió la población de Oña.

Oña y su poderoso monasterio de San Salvador, fundado a comienzos del siglo XI por el conde castellano Sancho García, el de los Buenos Fueros, fue durante siglos un importante centro de poder. Hoy en día, la villa de Oña muestra con orgullo lo que fue en otros tiempos, en sus grandes edificios religiosos y civiles, en los restos de sus murallas y en el conjunto de su trazado urbano.

El actual municipio de Oña, además de la villa de este nombre, lo componen poco más de una docena de pequeños pueblos de su entorno que antiguamente habían pertenecido a la Merindad de Cuesta Urría, al Valle de Tobalina o a la Merindad de Bureba.

Desde el Paleolítico Superior

El interés científico de varios jesuitas del Colegio Máximo de Oña llevó, a comienzos del siglo XX, al descubrimiento en el desfiladero del Oca de varias cuevas, El Caballón y La Blanca, y algunos abrigos con restos antropológicos y pequeñas herramientas magdalenienses, así como interesantes tallas en cuerno y en hueso de la misma época.

No muy lejos de estos yacimientos, en la Cueva de Penches, se encuentran unas interesantes manifestaciones de arte rupestre paleolítico, con grabados de figuras animales, así como líneas y signos de difícil interpretación.

Al paso de Roma

Un ramal de la vía 27 del itinerario de Antonino, conocido como la calzada de Portillo del Busto, iba desde Soto de Bureba hasta Orduña, pasando por el portillo del Busto antes de cruzar el Ebro por Frías. Aunque es posible que conserve algún elemento de época romana, su obra es fundamentalmente medieval.

Del eremitismo

Al parecer, en las cercanías de Oña se desarrolló un importante foco eremítico del que quedan algunas evidencias arqueológicas. En la huerta del monasterio de Oña existían unas pequeñas ermitas rupestres de las que aún se conserva una de ellas, la de la Magdalena, hoy denominada de San José. A poca distancia de Oña, en un abrigo rocoso natural sobre el río Oca, la Cueva de Santa Ana pudo haber sido también un eremitorio.

En Tamayo, la ermita de San Vitores está construída sobre un anterior eremitorio rupestre como se puede apreciar en su cabecera. También parece haber sido un eremitorio la cueva artificial situada bajo la antigua iglesia de San Martín de Bentretea.

Al monacato

Un mayor nivel de organización y el establecimiento de comunidades de tipo pactual o bajo una regla monástica transformó los pequeños eremitorios de los primeros siglos medievales en grandes monasterios. Así ocurriría en Oña, en donde parece que ya existía un monasterio a comienzos del siglo X. El historiador hispano-musulmán Ibn Hayyan en su narración de la importante victoria de los ejércitos musulmanes en la campaña de Abd-al-Rahman III del año 934, mencionaba “la fortaleza de Oña, su llano y monasterio de su nombre…”

El monasterio de San Salvador fue fundado el año 1011 por los condes Sancho García y su mujer Urraca y fue dotado con numerosas propiedades y señoríos, convirtiéndose pronto en una de las más influyentes instituciones del reino de Castilla, y en su primer Panteón Real.

Oña es la flor de estos valles”

Con estas palabras comienza el “Cronicón de Oña”, una obra que se representa todos los años en la iglesia del monasterio de San Salvador, y que narra el nacimiento de Castilla, en el que Oña desempeñó un importante papel. Precisamente, uno de los personajes claves en la historia del naciente Condado de Castilla, el conde Diego Porcelos, según la Crónica Najerense, fue asesinado en Cornudilla, el año 885: “Didacus comes… interfectus est in Cornuta”.

De las torres señoriales

De las torres y fortificaciones que hubo en esta zona en época medieval, se conservan además de las torres de la vieja fortaleza de Oña, enmarcando la fachada del monasterio, y parte de sus murallas, algunas ruinas como las de la torre de Tamayo que perteneció al linaje de García Salazar, y las de la torre de Terminón, ésta perteneciente a los Peña, pero que pasó por matrimonio a los Porras en el siglo XVI.

A las iglesias románicas

Un testimonio de la importancia de los pequeños pueblos del entorno de Oña y de la influencia que tuvo en ellos la gran abadía de San Salvador son los templos románicos de Hermosilla, perteneciente a la antigua Cuadrilla de La Vid, y de Pino de Bureba, que perteneció a la Cuadrilla de Caderechas, ambas villas pertenecientes a la antigua Merindad de Bureba.

La iglesia de Santa Cecilia de Hermosilla, en la que se conserva su bella cabecera de época tardorrománica, constituye uno de los más interesantes conjuntos escultóricos del románico final en la provincia de Burgos, con tallas de notable calidad y cierto barroquismo en capiteles y canecillos.

La documentación medieval menciona dos iglesias en Pino de Bureba, la de San Martín y la de San Saturnino, siendo una de ellas priorato de Oña. La actual iglesia parroquial, dedicada a San Martín, destaca por la solidez de su fábrica, que conserva la estructura románica, y sobre todo por la curiosa y original disposición de su ábside, semicircular interiormente y poligonal hacia el exterior.

Las iglesias de Terminón y Zangández, muy modificadas y ampliadas en época posmedieval, también conservan aún en sus cabeceras parte de la estructura del templo románico.

Del románico al barroco

El monasterio de San Salvador de Oña es un extraordinario compendio artístico de la historia de la villa. Junto a escasos elementos procedentes de la primitiva iglesia románica del siglo XI, reúne magníficas obras de diversas épocas y estilos que van desde el gótico de su espléndido claustro hasta la fantástica fachada barroca del monasterio. En el interior de su iglesia cuenta con magníficas obras artísticas como el Cristo románico del siglo XII, algunas pinturas representativas del gótico lineal, tablas pintadas del siglo XV, retablos barrocos, los interesantes baldaquinos labrados por Fray Pedro de Valladolid para el panteón condal, y un espléndido altar churrigueresco.

La iglesia parroquial de Oña, dedicada a San Juan, cuenta con una magnífica portada del siglo XIII y una elegante torre del siglo XIV, que alberga en la actualidad el Museo de la Resina.

Un interesante recorrido por la arquitectura de diferentes épocas lo proporciona también el elegante palacio de “La Santé” a orillas del Oca, entre Oña y Trespaderne.

PATRIMONIO NATURAL

Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil

En Oña se encuentra la Casa del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil, el cual comprende las sierras de Oña, la Llana, Pancorbo, Árcena y los propios montes Obarenes. Se trata de un espacio protegido debido a su enorme interés geológico, geomorfológico y por ser una importante reserva de la biodiversidad. Todo el espacio está incluido dentro de la Red Natura 2000, con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Desfiladero del Oca

Antes de su desembocadura en el río Ebro, el río Oca atraviesa Oña formando un estrecho y bello desfiladero por el que se puede dar un agradable paseo. Sus riberas están incluidas dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Pinares resineros

El norte del municipio, en la zona de la Sierra de la Llana, se halla poblado por importantes masas forestales de pino, las cuales han sido aprovechadas tradicionalmente para la extracción de la resina. Este antiguo oficio dió lugar a una importante industria con sede en Oña, donde se establecieron los almacenes de resina y la resinera.

Rutas para caminantes

Varias son las alternativas para realizar senderismo en el municipio de Oña. El sendero “PR-BU 15 Raíces de Castilla” une las poblaciones de Oña, Frías y Poza de la Sal. El “GR 85 Ruta de los Sentidos” pasa por la localidad de Villanueva de los Montes, al norte de Oña, para descender hacia Cillaperlata. El “GR 1006 Ruta de los Monteros”, entra en el municipio por Villanueva de los Montes y llega hasta Oña.

En las inmediaciones de la localidad de Oña existen varios senderos de corto recorrido, como el “PRC-BU 101 Sendero Caminos de Oña”; el “SL-BU 66 Portillo Amargo” y el “PR-BU 65 Por la Mesa de Oña”. El “PRC-BU 102 Sendero de Barcina de los Montes” recorre un bello bosque de hayas situado en las faldas de la Sierra de Oña. Otros senderos existentes en la zona son: “PRC-BU 104 Sendas de Villanueva de los Montes”, “SL-BU 107 Sendero de Oña a Miradores” y “SLC-BU 108 Sendero de Penches”.

Fiestas y tradiciones

La villa de Oña celebra varias festividades: San Iñigo el 1 de junio, San Juan el 24 de junio, San Vítores el 26 de agosto y Santa Paulina el 21 de octubre. El último domingo de septiembre se organiza una animada Feria Agraria y Artesanal.

La tradición artesanal está muy arraigada: botas de cuero, encuadernación y trabajos en boj. Morcilla, embutidos, rosca de chorizo, galletas, miel, queso y frutas, son productos que se ofrecen al visitante aunque, sin duda alguna, el producto estrella son las famosas cerezas cultivadas en la vega de Tamayo, en el Valle de las Caderechas.

Bibliografía:

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