Merindad de Valdeporres

 Los ríos Nela y Engaña, en su cuenca alta, vertebran este territorio en el que se asientan recostados en las laderas meridionales de los Montes del Somo la docena de pequeños pueblos que componían la antigua Merindad de Valdeporres y que hoy, junto con los tres que pertenecieron a la Junta de Puentedey, constituyen el municipio denominado Merindad de Valdeporres.

El río Nela y los Montes del Somo, en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, son los dos ejes en torno a los que se han desarrollado los pueblos de esta histórica merindad castellana. El aprovechamiento forestal y ganadero ha sido el principal recurso para las gentes que desde tiempos remotos pueblan esta zona de la montaña en la cuenca del Alto Ebro. Durante los últimos siglos se desarrolló en las dos vertientes de estos montes un singular modo de vida ganadero relacionado con un peculiar sistema de trashumancia, la “muda”, que generó la denominada cultura pasiega con la que los pueblos de Valdeporres, algunos muy estrechamente, han estado vinculados.

La presencia del Neolítico en estas tierras

Las gentes del Neolítico que poblaban estas zonas montañosas dejaron huellas de su paso por la historia en forma de grandes construcciones de piedra de carácter funerario. Los dólmenes son cámaras rodeadas por grandes bloques de piedras hincadas, cubiertas por una gran losa, que servían como enterramientos colectivos vinculados a un clan o familia extensa. Normalmente se cubrían con un gran túmulo de tierra formando un círculo.

Cerca del pueblo de Busnela se puede visitar un dolmen de gran tamaño formado por una oquedad en la roca, cerrada con grandes bloques de piedra. En Robredo de las Pueblas existe otro dolmen cuya cámara se encuentra rodeada por un gran círculo de piedras a modo de cromlech. Finalmente, del tipo conocido como de enterramientos en cista, consistente en una pequeña cámara hecha con lajas de piedra, es el de Montoto en las proximidades de Ahedo de las Pueblas.

La presencia de los pueblos cántabros: El castro de Brizuela

Los cántabros eran pueblos de origen celta que poblaron ambas vertientes de las estribaciones de la Cordillera Cantábrica. El pastoreo de sus ganados requería de asentamientos que permitiesen la protección del ganado y el control de los pastos. Construían sus pequeños poblados, conocidos como “castros”, en lugares elevados, fáciles de defender, desde los que tuvieran un buen control del territorio. En un lugar estratégico, en lo alto de un espolón rocoso situado sobre el actual pueblo de Brizuela, permanecen aún hoy en día los restos de lo que fue uno de estos castros. Quedan vestigios de lo que fue el gran muro de piedra que protegía el recinto en el que se levantaban pequeñas cabañas construidas con materiales perecederos.

La presencia religiosa

En el proceso de sedentarización, iniciado durante los primeros siglos medievales, la expansión religiosa jugó un papel fundamental. En muchos lugares fueron pequeños eremitorios o monasterios los que aglutinaron en torno suyo una pequeña comunidad que sería el germen de los pueblos y villas medievales que han sobrevivido hasta nuestros días.

Algunos de estos monasterios tenían nombre propio, ya que eran de propiedad particular. El linaje de los Porres, al parecer comenzó su ascenso señorial en estas tierras. Algunos documentos medievales entre los siglos XI y XIV mencionan varios monasterios ubicados en este territorio. Uno de ellos sería probablemente de propiedad de la familia Porres y dio origen a un pueblo que en el siglo XIV se llamaba “Sant Yuannez de Porres” y que desde hace varios siglos se conoce como Rozas, en donde todavía se mantiene en pie tapizada de hiedra la estructura de la vieja iglesia de San Juan Bautista.

En Villabés al parecer existió un pequeño eremitorio, según se deduce de la mención que hace de él el documento fundacional del monasterio de Oña del año 1011: “Et cella Sancte Marie de uilla Ueise”. En la iglesia de San Juan Evangelista de este pueblo, en la que se mantienen en pie algunas de las estructuras románicas, se conserva un tímpano semicircular con una inscripción del año 1159.

La iglesia de San Pelayo, en Puentedey, también conserva algunos elementos de época románica como el interesante tímpano toscamente tallado con una representación de la lucha de un guerrero con una serpiente.

La presencia señorial

En Cidad, el palacio y torre de los Porres, es un elocuente testimonio del poder que tuvo este linaje, también conocido como Porras, en este territorio y en otros cercanos. En Puentedey, en lo alto del arco natural sobre el que se asienta la población, el palacio de los Brizuela, aunque muy reformado, aún conserva su estructura original renacentista. Esta familia, que desempeñó importantes cargos para la monarquía castellana, emparentó con los Porres mediante enlaces matrimoniales y mantuvo relaciones clientelares con los Velasco. En San Martín de Porres también se mantiene aún en pie una gran casona barroca blasonada con las armas de los Velasco y con un potente torreón.

A pesar del gran poder que tuvieron en esta zona familias como los Porres, los Manrique y los Velasco, a partir del siglo XVI casi todos los pueblos pasaron a ser de realengo y, agrupados en la Merindad de Valdeporres, formaron parte del Corregimiento de las siete Merindades de Castilla Vieja. Quintanabaldo, Brizuela y Puentedey, que no formaban parte de la Merindad, siguieron siendo de señorío de los Porres hasta la abolición de los señoríos a comienzos del siglo XIX.

La presencia popular

Los conjuntos rurales de Valdeporres son un reflejo del carácter de sus gentes y de sus formas de vida. Pueblos de carácter pasiego como Ahedo de las Pueblas, otros, la mayoría, situados en el estrecho valle a orillas del Nela y otros como Leva, un pueblo de montaña con características muy particulares, forman un conjunto dispar pero con cierta homogeneidad en cuanto a su arquitectura popular, en la que predomina la casa montañesa de piedra con grandes solanas de madera. Cada pueblo tiene su propia personalidad que queda plasmada en su trazado urbano y en sus peculiaridades arquitectónicas, así como en sus fuentes, abrevaderos, lavaderos, boleras, horneras y otros elementos urbanos de carácter popular.

La obra de la naturaleza: Arco natural de Puentedey

El río Nela, con la paciencia y tenacidad que caracteriza a las obras de la naturaleza, ha excavado a lo largo de millones de años un fantástico arco natural a través de la roca. Lo que el río hizo para continuar su camino hacia el Ebro, el hombre lo aprovechó para quedarse allí y crear un conjunto urbano de extravagante belleza.

Las gentes que poblaron estas tierras no dudaron en atribuir la grandiosidad de esta obra al mismo Dios, por lo que el pueblo que nació y creció sobre tan fabulosa obra se llamó Puente Dei, es decir Puente de Dios

La obra del hombre: Túnel de la Engaña

El trazado ferroviario que trató de enlazar el Cantábrico y el Mediterráneo, cuyos antecedentes se encuentran en un proyecto de finales del siglo XIX, estaba casi concluido a mediados del siglo XX cuando se paralizaron las obras. La construcción, bajo las laderas salpicadas de cabañas pasiegas, del que fuera el túnel más largo de España, fue el final del proyecto. Una vez terminada la gran obra de construcción del túnel de la Engaña, llamado así por discurrir paralelo al cauce del río Engaña, el proyecto se paralizó y jamás fue utilizado.

Puentes, muros de contención, estaciones, almacenes y un largo etcétera de obras y de instalaciones que quedaron abandonadas, hoy son testigos de aquel inacabado proyecto. Lo que los hombres hicieron para continuar su camino ferroviario hacia el Cantábrico, la naturaleza lo aprovechó para instalarse allí, creando un paisaje sobrecogedor, en el que la vegetación invade lo que queda de aquellas obras en las que muchas personas dejaron una parte importante de sus vidas.

Nacimientos de los ríos Nela y Engaña

En los Montes del Somo nacen los dos ríos principales que riegan las tierras de Valdeporres: el Nela lo hace cerca del Portillo de la Magdalena y el Engaña en las inmediaciones del famoso túnel homónimo del frustrado ferrocarril Santander-Mediterráneo. Las riberas del río Nela están incluidas dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Hayedos y robledales

Numerosos son los bosques de hayas, pinos y robles que pueblan el territorio de Valdeporres, destacando el bosque de robles centenarios de Robredo y el hayedo de Leva, surcado por las aguas del arroyo del mismo nombre.

Salto o cascada de la Mea

Entre Puentedey y Quintanilla de Valdebodres, un sendero balizado, el PRC-BU 36, nos conduce a través de un estrecho cañón, cubierto por un magnífico bosque de quejigos, hasta la espectacular cascada de la Mea, formada al precipitarse el arroyo de la Mea por un cortado rocoso en las épocas de lluvia o de deshielo.

Rutas para caminantes

Varios son los senderos que recorren el municipio de Valdeporres. El sendero de gran recorrido “GR-01 Sendero Histórico” pasa por Puentedey y Quintanilla Valdebodres para, pasando por los canales de Dulla, llegar a Pedrosa y ascender por el Escudo. El “GR-85 Ruta de los Sentidos” pasa por Quintanabaldo para terminar su recorrido en Puentedey. Los senderos “PRC-BU 53 Senda de los Haidíos” y “PRC-BU 54 Sendero de Valdeporres” recorren otros rincones del municipio. Un tramo del antiguo trazado del ferrocarril Santander-Mediterráneo se ha habilitado como Vía Verde con 6 km de recorrido entre el Túnel de la Engaña y Santelices.

Bibliografía:

  • HERNANDO GARRIDO, J.L. et alii., “Un tímpano con una inscripción inédita de cronología románica en Villavés (Burgos)”, en Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia, nº 16-17, 1995-1996,

  • LÓPEZ MARTÍNEZ, Nicolás, Monasterios primitivos en la Castilla Vieja (s. VI-XII), Burgos, 2001.

  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.

  • MARTÍNEZ MARTÍNEZ, María José, Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

  • RUIZ VÉLEZ, I. et alii., Arqueología del Norte de Burgos, Villarcayo, 1987.

  • SACRISTÁN DE LAMA, José David, La Edad del Hierro en la provincia de Burgos, Burgos, 2007.

  • ZABALZA DUQUE, Manuel, Colección Diplomática de los Condes de Castilla, Junta de Castilla y León, 1998.

Anuncios