Los Altos

 El municipio de Los Altos se creó a comienzos del siglo XX por división del municipio de Merindad de Valdivielso, incorporándose posteriormente las poblaciones de Pesadas de Burgos, Villaescusa de Butrón y Huidobro, que habían tenido su propio y efímero ayuntamiento.

Su término municipal, caracterizado por los grandes contrastes paisajísticos, ocupa una zona de transición entre las parameras de la Lora y las Montañas de Burgos en la comarca natural del Alto Ebro. Las soledades del páramo, de mezquina vegetación y horizontes infinitos, contrastan con parajes como la Hoya de Huidobro, o los verdes y angostos valles cubiertos de bosques caducifolios, principalmente hayedos y robledales, que descienden hacia el cauce del río Ebro.

El legado neolítico: Los dólmenes

Varios dólmenes son mudos testigos de las gentes que, con sus ganados, poblaron estas altas parameras en el Neolítico, hace unos 5.000 años. Dos de ellos, el de El Moreco y La Cotorrita son del tipo conocido como “sepulcros de corredor”, consistentes en una estructura funeraria con una gran cámara circular y un largo corredor que suele estar orientado hacia la salida del sol. Toda la estructura se encuentra rodeada por grandes lajas verticales de piedra u ortostatos. Se supone que originariamente se encontrarían cubiertos por grandes losas y protegidos por un túmulo.

El dolmen de El Moreco, muy cerca de la Hoya de Huidobro, es uno de los mayores monumentos megalíticos de toda la comarca. En sus grandes piedras se han hallado algunas pinturas con representaciones esquemáticas.

El de La Cotorrita, en Porquera de Butrón, se encuentra en el borde de una pequeña meseta desde la que se domina un fértil territorio regado por pequeños arroyos. En su interior fueron hallados gran cantidad de huesos y un interesante ajuar funerario del Neolítico.

La Cista de la Nava Alta, a las afueras de Villaescusa de Butrón, es un dolmen simple que carece de corredor de acceso. En su interior también fue hallado un copioso ajuar funerario.

Restos de un campo tumular cerca de Huidobro, de un viejo castro de la Edad del Hierro en el Pico Casares, cerca de Ahedo de Butrón y otro cerca de Villaescusa que podría corresponder al “Castrillo de Butrón” mencionado en algunos documentos medievales, son algunos de los testimonios de la continuidad poblacional en estos parajes en épocas prerromanas.

ad fonte Albiella de Cuerno de Buetrone…”

Durante los siglos altomedievales, estos territorios se encontraban en la zona de influencia del cercano castro de Siero, que dio nombre a uno de los alfoces en que se organizó la primitiva Castilla y que se supone que se encontraba en el lugar que hoy está la ermita de las Santas Elena y Centola, en Valdelateja.

En un documento del monasterio de Cardeña del año 945 se mencionaba un “Castrello in alfoce Siero… ad Villaescusa” y un lugar llamado “Cuerno de Buetrone” que corresponde al lugar, hoy despoblado, de Villalta. Según una tradición oral, fue Carlos V, en una ocasión en la que tuvo que pernoctar en este pueblo, quien le cambió el nombre de “El Cuerno” por el de Villalta.

El legado medieval: El arte románico

Prueba evidente del importante papel de la iglesia en el asentamiento de una población estable en este territorio durante la Edad Media son los templos que todavía hoy en día exhiben un estilo arquitectónico cargado de simbolismo: el Románico. En este sentido es paradigmática la iglesia de Ahedo de Butrón en la que una ejemplar integración de estilos y épocas muestra la pujanza de una población situada a medio camino entre el Ebro y las altas parameras de la meseta castellana. En esta iglesia hay que destacar su excepcional portada, en cuyo tímpano un magnífico relieve de la Epifanía se ha relacionado con el segundo taller de Silos.

En Escobados de Abajo, la pequeña ermita de Nuestra Señora de la Oliva conserva una parte importante del edificio levantado a finales del siglo XII, con una decoración escultórica de gran calidad. La iglesia de la Santa Cruz también conserva algunos fragmentos del primitivo templo románico. Las ricas labores escultóricas de estilo románico del templo de Huidobro, los restos románicos de las iglesias góticas de Dobro y Porquera de Butrón y algunas piezas todavía existentes en las arruinadas iglesias de Quintanilla-Colina y de Villaescusa de Butrón, constituyen otros tantos ejemplos del legado medieval de la arquitectura religiosa en estos pueblos.

Épocas posteriores dejaron también su impronta en las iglesias de estos pueblos como es el caso del bello pórtico renacentista de la iglesia de Ahedo de Butrón, las iglesias góticas de Dobro y Porquera y la elegante iglesia de estilo barroco de Tudanca.

Arquitectura popular

Los contrastes paisajísticos tienen un claro reflejo en la configuración de los pueblos de este municipio. Tanto el trazado urbano como los estilos arquitectónicos e incluso los materiales utilizados en las construcciones no son los mismos en los conjuntos urbanos situados en el páramo y los que se encuentran en los barrancos o a orillas del Ebro. La arquitectura popular de las zonas más altas y frías es mucho más austera y sus casas se caracterizan por sus escasas y pequeñas ventanas, mientras que en las otras zonas son frecuentes las clásicas solanas de madera de la arquitectura tradicional montañesa.

Los conjuntos urbanos de Ahedo de Butrón y Tudanca son especialmente reseñables por la calidad y el encanto tanto de su trazado urbano como de su arquitectura popular. En casi todos los pueblos del municipio se conservan buenos ejemplos de casonas señoriales en las que no faltan elegantes arcos de sillares bien trabajados en puertas y ventanas.

Los modos de vida tradicionales de estos pueblos han dejado varios testimonios repartidos por el territorio. En algunos pueblos todavía se mantienen en pie los muros de piedra construidos para sustentar las eras en las que se trillaba, se conservan algunos molinos, fuentes, abrevaderos y pequeñas construcciones para albergar los dujos en los que las abejas se instalaban para elaborar una riquísima miel. Se conservan vestigios de la vieja calzada medieval que comunicaba la meseta con los puertos del Cantábrico y por la que se sacaba la lana de Castilla y se traía el pescado a los pueblos del interior, por lo que se conocía como “la ruta de la lana” o “el camino del pescado”. La lucha de unos pueblos ganaderos contra el lobo también es constatable en las paredes de piedra de una vieja lobera conocida como “El Corral de los lobos” en el llamado “Portillo del Lobo”, en la Hoya de Huidobro.

PATRIMONIO NATURAL

Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón

Una parte importante de este municipio se encuentra dentro del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón. La gran belleza de un paisaje modelado por el río Ebro y su afluente el Rudrón, excavando profundos cañones y creando un espectacular relieve, así como la diversidad de especies animales y vegetales que viven en este entorno y la excelente conservación de las masas forestales justificó la declaración de esta zona como Parque Natural y su inclusión en la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Desfiladero de los Tornos de Tudanca

El río Ebro atraviesa el noroeste del municipio de los Altos salvando desniveles importantes como la Sierra de Tudanca y formando parajes de gran belleza como el desfiladero de los Tornos en las inmediaciones de la localidad de Tudanca. Las riberas de este río están incluidas dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Son varios los senderos de Gran Recorrido, GR-85 y GR-99, que pasan por este espectacular desfiladero.

La Hoya de Huidobro

Una depresión casi circular, presidida por la mole de la Peña Otero y rodeada por impresionantes crestones calizos, constituye uno de los enclaves naturales más singulares de la provincia de Burgos. El espléndido desarrollo de los bosques de robles y hayas que tapizan sus laderas contrasta con los desolados páramos que le rodean. En este lugar de contrastes, las abandonadas minas de cobre ponen su toque de color con los rojos y blancos de las areniscas y los azules y verdes de las azuritas.

Páramo castellano

Buena parte del municipio de los Altos está ocupado por páramos que cuentan con una escasa vegetación, unas condiciones climáticas extremas y una fauna variada con especies como el lobo, zorro, milano o aguilucho. En esta zona se sitúan las localidades de Villalta, Pesadas, Villaescusa, Escobados de Arriba y Escobados de Abajo.

Rutas para caminantes

Los amantes del senderismo pueden disfrutar del bello paisaje de los Altos andando por los dos senderos de gran recorrido que atraviesan el municipio: el GR-85-Ruta de los Sentidos que, proveniente del valle de Valdivielso, pasa por las localidades de Dobro, Ahedo y Tudanca, y el GR-99-Caminos del Ebro que recorre la cuenca de este río pasando por Tudanca y por el desfiladero de los Tornos.

Bibliografía:

  • ILARDIA GÁLLIGO, Magdalena, Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

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  • MARTÍN VISO, Iñaki, “Poblamiento y sociedad en la transición al feudalismo en Castilla”, en Studia historica. Historia medieval, nº 13, 1995, pp. 3-45.

  • MARTÍN VISO, Iñaki, Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la Península Ibérica (siglos VI-XIII), Salamanca, 2000.

  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.

  • SACRISTÁN DE LAMA, José David, La Edad del Hierro en la provincia de Burgos, Burgos, 2007.

  • SERRANO, Luciano, Becerro Gótico de Cardeña, Valladolid, 1910.