Junta de Traslaloma

En el extremo occidental de la gran depresión ortoclinal del Valle de Losa, la depresión de Losa Menor, en la cabecera del río Salón, es un espacio geográfico con su propia personalidad, en el que sus pequeños pueblos han vivido históricamente unidos al resto de los pueblos del Valle de Losa, pero con su propia identidad, constituyendo desde hace varios siglos la denominada Junta de Traslaloma.

Una pequeña cadena montañosa que atraviesa el Valle de Losa en dirección norte-sur lo divide en dos zonas Losa Menor y Losa Mayor. El puerto del Risco es el lugar de paso entre ambas.

Traslaloma en la Antigüedad

Del castro de Obarto al Castrum de Castella Vetula

Existen evidencias arqueológicas que prueban la existencia de asentamientos humanos en esta zona desde la Edad del Hierro. Diversos restos de cerámica y de materiales líticos han sido hallados en Villalacre, en Villaventín y en Castrobarto. Este último nombre habla por sí mismo de la existencia de un castro, el castro de Obarto, confirmado por la arqueología, que se convirtió en épocas posteriores en el centro de articulación del territorio y lugar del emplazamiento de una de tantas fortalezas o castillos que dieron nombre a la naciente Castilla.

Fuente y estela de Villaventín

Una boca de fuente del siglo III y el fragmento de una lápida sepulcral hallados en Villaventín son testimonios de época romana. En este último, que se conserva en el Museo de Burgos, sobre una inscripción típicamente romana en la que aparece el nombre de Lucretia, hay un relieve trabajado con detalle en el que están representadas tres personas enmarcadas por pilastras, capiteles y arquitos de medio punto. Carece de signos cristianos, pero la escena ha sido interpretada como una representación del episodio bíblico de “Susana y los dos ancianos”.

La boca de fuente se encuentra en el Museo Histórico de las Merindades, en Medina de Pomar.

La Edad Media

la nuestra casa que es en… Tabliega”

En la primera mitad del siglo XI, el presbítero Martín y sus hermanos donaban al monasterio de Oña lo que probablemente era un monasterio propio o abadía seglar dedicado a “los Sanctos Sant Andres, apostol, e los otros Sanctos sin cuenta e de Sant Peiro e de Sant Bartholome…”. Algunas de las aldeas que surgieron en los siglos altomedievales en la primitiva Castilla lo hicieron en torno a viejos asentamientos en castros, pero muchas otras se desarrollaron a partir de pequeños monasterios familiares en los que varias familias se agrupaban en torno a un abad mediante un pacto. Con el tiempo estos monasterios perdieron su carácter cenobítico permaneciendo únicamente su función parroquial. El de Tabliega, sin embargo, se convirtió en una abadía dependiente de la de Oña.

Castro De Uarto. Este logar es de behetria…”

Según el libro Becerro de las Behetrías, compilado a mediados del siglo XIV por orden del rey Pedro I, Castrobarto, en la Merindad de Castilla Vieja, era un lugar de behetría, un tipo de señorío en el que los vasallos elegían a sus señores. El señor de la behetría era Lope García de Salazar. En aquellos años el linaje de Salazar y el de los Angulo poseían varios señoríos en los pueblos del valle. La Orden de San Juan de Jerusalén también tenía varios señoríos en Villatarás, en Villaventín, en Las Eras y en Lastras de las Eras.

El ascenso al trono de Enrique II de Trastamara supuso un cambio importante en el reparto del poder en este territorio. Los Salazar, que habían apoyado al Pedro I, se vieron desplazados del poder, perdiendo sus señoríos en beneficio de un linaje que fue favorecido por Enrique II: los Velasco.

La Junta de Traslaloma

Las merindades fueron durante los siglos medievales los territorios administrados en nombre del rey por un “mayorino” o merino. Ya en época moderna, las Merindades de Castilla Vieja, agrupadas como un Corregimiento, sirvieron también como distritos de la administración territorial. La Merindad de Losa fue una de las que componían el Corregimiento de las siete Merindades de Castilla. Esta Merindad, a su vez, estaba dividida en varias Juntas, siendo la Junta de Traslaloma una de ellas. Las otras eran la de Oteo, San Martín, Río Sería, La Cerca y la Junta de Aforados, ya que la Junta de Villalba por ser de señorío no estaba integrada en la Merindad.

En el siglo XIX, las reformas liberales acabaron con los señoríos y modificaron la organización territorial del Estado creándose los municipios. Desde entonces La Junta de Traslaloma, a la que se añadieron dos de los cuatro lugares que constituyeron la Junta de Aforados, Villaventín y Villalacre, es un municipio independiente.

La Junta de Aforados de Losa

Villaventín, Villalacre, Paresotas y Momediano, fueron durante siglos los cuatro lugares del Valle de Losa que, por haber pertenecido desde la Edad Media al Señor de Vizcaya, tenían la peculiaridad de encontrarse acogidos al Fuero de Vizcaya en el aspecto fiscal y militar. Participaban tanto en las Juntas Generales de las siete Merindades de Castilla Vieja como en las de Avellaneda, en Las Encartaciones vizcaínas, en donde eran llamados “lugares adheridos”. Dentro de la Merindad de Losa formaban la Junta de Aforados.

Arquitectura popular losina

Los conjuntos urbanos, muy similares en su configuración y en su estilo arquitectónico a los del resto del Valle de Losa, se caracterizan por su irregularidad. Sus casas se encuentran normalmente exentas, con pequeños huertos rodeados de los característicos muros de piedra construidos con las losas tan abundantes en todo el valle. Son edificios grandes con gruesos muros de mampostería y pequeñas ventanas recercadas en sillería en los que predominan los volúmenes cúbicos. Son características de la arquitectura tradicional de todo el valle las solanas situadas en el centro de la fachada principal, bien orientadas hacia el sur. La típica solana del valle de Losa, más pequeña y hundida con respecto a la línea de la fachada sigue estando presente, pero aquí ya se pueden ver algunas ocupando toda la fachada y que responden a la tipología de la arquitectura popular montañesa.

Pajares, fuentes y abrevaderos, potros de herrar y boleras de tres tablones ofrecen variados ejemplos de arquitectura tradicional en los que la piedra y la madera son los materiales predominantes.

También se conservan algunas buenas casonas señoriales en Villalacre, Las Eras y Villaventín.

Lobera de Castrobarto.

Las loberas, tan abundantes en todo el Valle de Losa, son otros ejemplos de arquitectura popular. La de Castrobarto, que se encuentra en la ladera de los Montes de la Peña, es una estructura de los siglos XVII y XVIII, formada por dos gruesas paredes de piedra que terminaban en forma de embudo en un profundo foso.

El castillo de Castrobarto

En un lugar estratégico para controlar el paso entre los valles de Losa y de Mena, en donde probablemente ya existió una fortificación desde tiempos muy antiguos, los pobladores medievales de estos territorios levantaron un castillo, como tantos otros de los que dieron nombre a Castilla.

Las ruinas que se conservan son de un castillo del siglo XV que perteneció a los Salazar y posteriormente a los Velasco.

El Románico en Traslaloma

Son bastantes las iglesias de Traslaloma que conservan restos de los primitivos templos románicos construidos entre los siglos XII y XIII, como las de Castrobarto, Las Eras, Lastras de las Eras, Villaventín y Villalacre. En esta última es en la que se reúnen todos los pueblos de Traslaloma en la celebración de la fiesta de la Virgen de los Remedios. Pero sin ninguna duda las mejor conservadas son la iglesia de Nuestra Señora de la O de Colina y la de San Andrés de Tabliega, que es un magnífico ejemplo de armoniosa integración de diversos estilos arquitectónicos.

PATRIMONIO NATURAL

Montes de la Peña y Puerto de la Magdalena

Los escarpes calizos de los Montes de la Peña separan dos valles, el de Mena abierto hacia el Cantábrico y el de Losa mirando al Ebro. Pero el puerto de la Magdalena atraviesa la cadena montañosa para poner en contacto lo que los montes separan. Por este puerto, situado muy cerca del nacimiento del río Cadagua que lleva sus aguas hasta el Cantábrico, un antiguo camino empedrado ha permitido la comunicación entre ambos valles probablemente desde la época de la dominación romana. Este camino, que pasa cerca del despoblado de Muga y de la lobera de Castrobarto, tuvo una gran importancia para la salida hacia los puertos del Cantábrico de la sal procedente de Salinas de Rosío.

El GR-85

Desde Villasana de Mena parte un sendero que, con casi 165 kilómetros, recorre la mayor parte de la comarca de Las Merindades. Desde Castrobarto podemos ascender hacia el puerto de la Magdalena, en los Montes de la Peña, por el sendero balizado con marcas blancas y rojas. También podemos continuar la ruta por Villalacre y Villaventín para dirigirnos hacia Quincoces de Yuso.

Bibliografía:

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