Cillaperlata

 En un amplio recodo trazado por el río Ebro tras salir del desfiladero de La Horadada para recibir las aguas del Jerea poco antes de adentrarse en el amplio y fértil Valle de Tobalina, se ubica la única localidad del pequeño municipio de Cillaperlata. La que antiguamente fue villa perteneciente a la Merindad de Cuesta Urría es desde el siglo XIX un municipio independiente que extiende su reducido término al norte de la Sierra de La Llana, en el extremo occidental del Parque Natural de Montes Obarenes.

Cillaperlata, hasta mediados del pasado siglo, estuvo dividida en dos barrios. El barrio de Arriba o La Revilla se encuentra abandonado y hoy sólo se pueden ver algunas ruinas entre la maleza. El barrio de Abajo es un pequeño núcleo, que pese al paso del tiempo ha sabido mantener un auténtico y armonioso sabor tradicional en sus pequeñas plazas, su fuente, su lavadero, su iglesia, sus casas de arquitectura popular, sus casonas blasonadas y sus fértiles y coloridas huertas regadas por el cercano Ebro, cuyas aguas remansadas por el embalse más antiguo de la provincia de Burgos contribuyeron a comienzos del siglo XX al desarrollo de Bilbao y su entorno generando la electricidad que demandaban sus industrias.

et in alfoz de Petralada…” : la cella de Piedralada

Cillaperlata es un nombre que nos habla de su origen. La palabra “cella” designa en latín un recinto destinado a almacenar algo, pero en los primeros siglos medievales se utilizó también para referirse a las pequeñas cuevas o eremitorios rupestres que, a modo de celdas, servían de habitación a los anacoretas y ermitaños que hacían vida retirada en las montañas. Todavía se pueden ver las dos cuevas, la más pequeña conocida como “el Covanuto” y la “Cueva Grande” que se abren en la peña sobre la que se asienta la población del barrio de Abajo. La expresión “petralata” significa en latín “piedra ancha”. Por lo tanto Cillaperlata sería la “cella” de la piedra ancha. De aquí vino también el nombre del alfoz de Petralada o Piedralada, una de las demarcaciones territoriales en que se dividió el Condado de Castilla y al que perteneció Cillaperlata.

En toda la comarca del Alto Ebro son muy abundantes los ejemplos de eremitorios rupestres en los que, en la alta Edad Media, se instalaron colonias de ermitaños, herederos de una tradición cuyos orígenes se remonta a la época visigótica, que posteriormente en muchos casos fueron el origen de importantes centros monásticos, como el monasterio de San Juan de la Hoz de Cillaperlata.

Iglesia de Nuestra Señora de Covadonga

La iglesia parroquial del barrio de Abajo, denominada de Santa María hasta el siglo XVIII en que quedó bajo la advocación de Nuestra Señora de Covadonga, ya existía en el siglo XI, pero el templo actual data de época gótica. Los pocos elementos románicos que se conservan en él proceden del monasterio de San Juan de la Hoz y de la antigua iglesia de San Juan Bautista, que fue parroquia del barrio de Arriba. Del monasterio procede un pequeño canecillo, en el que está tallada una piña, que se encuentra colocado en el muro sur sin ninguna función arquitectónica. La arquivolta de medio punto situada en el muro sur de la iglesia, se trasladó desde la pequeña iglesia románica de San Juan Bautista situada en el Barrio de Arriba y que fue demolida a comienzos del siglo XX. De esta iglesia sólo se conservan algunas fotografías y varios capiteles románicos del siglo XII que se encuentran actualmente en la catedral de Burgos.

En el interior del templo se conservan dos tallas de madera policromada de la Virgen con el Niño en la clásica versión románica conocida como “Virgen-trono”. Una de ellas, de rasgos más primitivos y más próximos al estilo románico procede de la pequeña ermita de Encinillas. La otra, a la que el naturalismo de la expresión y de los ropajes permite adjudicar una cronología más tardía, es la titular de la iglesia. La advocación del templo a Nuestra Señora de Covadonga es el origen de numerosas interpretaciones sobre la relación de esta imagen con la “Santina” asturiana.

La ermita de Encinillas y la “Virgen del Negro Día”

La pequeña ermita de Encinillas se encuentra en medio de un pinar entre Cillaperlata y Trespaderne. La leyenda cuenta que en el lugar en el que se levanta esta ermita se libró en el siglo VIII la conocida como “Batalla del Negro Día”, en la que las tropas cristianas, para rechazar a las musulmanas, tuvieron que pedir a la Virgen que alargara unas horas aquel negro día.

El historiador benedictino Gregorio de Argáiz describía así este lugar en el siglo XVII: “… se ve a la otra parte del Hebro, al Oriente, el Campo de Negrodia con más de quinientas sepulturas amojonadas a los pies, y cabecera, cada una con dos losas, y enmedio una Hermita de Nuestra Señora de Encinillas, que muestra todo el auer tenido aqui algun sucesso funesto…”

En un lugar harto apacible y deleitoso…”

Con estas palabras situaba el monasterio de San Juan de la Hoz Fray Antonio de Yepes, primer cronista de la Orden Benedictina. Hoy solo quedan unas ruinas del que fue un poderoso monasterio que ya aparece documentado a finales del siglo VIII y que desempeñó un importante papel en la repoblación del Alto Ebro. Con la fundación del monasterio de Oña pasó a depender de él y con el tiempo se convirtió en un priorato del de Oña.

Las ruinas de este monasterio revelan la superposición de varias épocas constructivas: un antiguo templo prerrománico con ábside cuadrado, la iglesia románica del siglo XII y la renovación de la misma en los siglos XVII y XVIII. Sufrió duros ataques durante la guerra de la Independencia, quedando totalmente destruido durante la primera guerra carlista. Algunos canecillos procedentes de la iglesia románica se conservan en el Museo de Burgos. Otro canecillo y la pila bautismal fueron trasladados a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Covadonga.

Necrópolis y ruinas de la granja de Valdenubla

En las proximidades del monasterio de San Juan de la Hoz se localizan 84 tumbas, la mayoría excavadas en la roca, con una cronología entre los siglos VIII y XI, pertenecientes a los ocupantes del monasterio. Las tumbas siguen el ritual cristiano medieval en su orientación, con los pies hacia el Este.

De la que fue durante siglos una importante granja dependiente del monasterio de San Juan de la Hoz y del de Oña, hoy apenas se distinguen unas pocas ruinas.

PATRIMONIO NATURAL

Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil

El término de Cillaperlata se encuentra dentro del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil. El río Ebro es uno de los modeladores de un bello paisaje de profundos desfiladeros que han hecho merecedora a la zona de esta protección. El espacio está incluido dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Los senderos PRC-BU 105- Vuelta por Valdenubla y PRC-BU 106- Sendas resineras de la Llana recorren parte del municipio. Este último sendero permite conocer el entorno en el que en tiempos pasados, pero todavía no olvidados del todo, la extracción de la resina de los pinos de la Sierra de la Llana constituía uno de los principales pilares de la economía de los pueblos cercanos.

Ribera del Ebro

Tras excavar el desfiladero de la Horadada, entre las sierras de la Tesla y de la Llana, el río Ebro se remansa en un pequeño embalse a los pies del caserío de Cillaperlata. Esta zona más llana intercala la vegetación de ribera con el pinar y los terrenos de cultivo. Sus riberas están incluidas dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Desfiladero de la Hoz-Arroyo del Coto

El arroyo del Coto forma un bello desfiladero, conocido como de la Hoz o Foz, en cuyas inmediaciones se localizan las ruinas del desparecido monasterio de San Juan. Paralelo a él discurre el antiguo camino que unía Cillaperlata con Villanueva de los Montes.

GR-85 y GR-99

Una etapa del Sendero de Las Merindades, GR-85, une Frías y Trespaderne atravesando el municipio de Cillaperlata y pasando cerca de las ruinas del monasterio de San Juan de Hoz y de las huertas del pueblo. También el GR-99, Camino Natural del Ebro, pasa por el municipio siguiendo el curso del río.


Bibliografía:

  • ANDRIO GONZALO, J. et alii., El conjunto arqueológico del monasterio de San Juan de la Hoz de Cillaperlata (Burgos), Miranda de Ebro, 1992.

  • ARGÁIZ, Gregorio, La soledad laureada por San Benito y sus hijos, en las iglesias de España, y teatro monástico de la provincia de Asturias y Cantabria, Madrid, 1675, pag.436 (tomo VI).

  • LÓPEZ MARTÍNEZ, Nicolás, Monasterios primitivos en la Castilla Vieja (s. VI-XII), Burgos, 2001.

  • MARTÍN VISO, Iñaki, Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la Península Ibérica (siglos VI-XIII), Salamanca, 2000.

  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.

  • MONREAL JIMENO, Luis Alberto, Eremitorios rupestres altomedievales (El alto Valle del Ebro), Bilbao, 1989.

  • PEÑA REAL, M. C., Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.

  • RODRÍGUEZ MONTAÑÉS, J.M., Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo, 2002.