Merindad de Montija

Corregimiento de las Merindades de Castilla la Vieja

La Merindad de Montija es una de las merindades menores en que quedó dividida en el siglo XV la Merindad de Castilla Vieja cuando ésta pasó de ser una más de las merindades menores de Castilla a ser Merindad Mayor de Castilla Vieja.

Sus pueblos se reparten junto a las orillas de los ríos Trueba y Cerneja, al norte del sinclinal de Villarcayo. Ocupa un territorio bastante llano, de fértiles vegas y pequeños cerros y colinas, que se extiende hacia el norte, en donde las laderas que ascienden hacia los puertos de los Tornos y de la Sía se cubren de bosques de hayas y robles.

El río Trueba y su afluente el Cerneja configuran este territorio, en el que se asientan los pueblos de la antigua Merindad de Montija. Las estribaciones del macizo de Castro Valnera y la sierra de Ordunte a un lado y otro del puerto de Los Tornos, que se abre entre ambos macizos montañosos, cierran por el norte el territorio de esta vieja Merindad, separada del Valle de Losa por su parte oriental por los Riscos de Corosuna. Las pequeñas alturas del Bedón y del alto de Bocos delimitan su término por el oeste y por el sur.

Su gran atractivo natural ha hecho que parte de su territorio, en concreto las localidades de Quintanahedo y Cuestahedo, haya sido incluido en el Monumento Natural de Ojo Guareña. Las lagunas de Antuzanos, situadas entre Gayangos y Bárcena de Pienza, favorecen el desarrollo de una vegetación característica así como la nidificación y la cría de varias especies de aves acuáticas. Otros parajes de singular belleza son el hayedo compartido por los pueblos de Leciñana y Bercedo, los Montes de la Peña, el alto de Bedón, el nacimiento y curso alto del Cerneja, la ribera del Trueba, el robledal de Villasante y el salto del Aguasal, nacimiento del río Ordunte, cercano a San Pelayo.

Vestigios romanos. Area Patriniani

El hallazgo de algunos restos de cerámica de época romana en el término de San Martín, entre Agüera y Noceco, ha llevado a algunos historiadores a situar aquí la villa romana que se encontraba junto a la vía Pisoraca – Flaviobriga y que es mencionada en el documento de fundación del monasterio de Taranco de Mena con el nombre de “Area Patriniani”.

Formando parte de la vía Pisoraca – Flaviobriga, la vía del valle de Mena cruzaba el río Cerneja en las cercanías del actual pueblo de Agüera en donde se conserva un viejo puente, cuya fábrica actual no parece anterior al siglo XVI, pero que podría tener restos de época romana.

Conjunto rupestre altomedieval

Al sur de la Merindad de Montija, entre el pueblo de Gayangos y Fresnedo, en el paraje conocido como Peña Horrero, se halla una importante necrópolis de tumbas excavadas en la roca, junto a otros interesantes restos rupestres. Este complejo, que ocupa una evidente posición estratégica, se ha interpretado como un pequeño núcleo de repoblación del siglo IX, con su necrópolis y su iglesia semirrupestre dominando el conjunto.

En el año 1175 Alfonso VIII prometía entregar el castro de Fresnedo a los monjes de Quintanajuar si se trasladaban a territorio de “Castella Veteri”. Esta comunidad monástica es la que años después se instalaría en el monasterio de Rioseco, en el Valle de Manzanedo.

Este logar es del monesterio de Sant Millán…”

En el término de Antuzanos, cerca de las lagunas de Gayangos, existió una antigua población con su iglesia, que todavía existía a comienzos del siglo XIX. Este lugar perteneció al Monasterio de San Millán. Otros lugares de la Merindad de Montija pertenecieron al monasterio de Oña y algunos otros como Noceco y Quintanilla de Pienza a la orden de San Juan de Acre.

Familias poderosas como los Velasco y los Salazar se disputaron durante varios siglos el dominio de estos territorios en los que tuvieron varios señoríos.

Entre los siglos XVI y XVIII, la Merindad de Montija formó parte del Corregimiento de las siete Merindades de Castilla Vieja.

El poder de la iglesia: el arte Románico

La iglesia fue durante siglos el elemento aglutinador de las comunidades aldeanas que se organizaban en torno a su templo. El templo era más que un lugar en el espacio. Era también un elemento simbólico. La arquitectura y la escultura de los templos medievales eran un medio de expresión y de comunicación que hoy nos ayuda a entender la espiritualidad de la época.

El templo románico mejor conservado es el de San Miguel Arcángel de Bercedo, pero se conservan algunos restos en otros lugares, como los ábsides situados actualmente en los cementerios de Bárcena de Pienza y de Villalázara, y algunos elementos aislados en otras iglesias como en la de San Vítores de Bárcena de Pienza, en la de San Blas del pueblo de Hedesa, unos capiteles en la iglesia de San Martín de Agüera o la curiosa celosía de la iglesia de Quintanilla Sopeña.

El poder señorial

El poder de los grandes propietarios se manifiesta en sus elocuentes edificios como la magnífica torre blasonada de los Bustamante en Villalázara, con su elegante portada renacentista. En el barrio de El Rivero, en Barcenillas, la torre y la casa palacio de los Alvarado fue levantada a mediados del siglo XVI por Juan Sainz Alvarado Bracamonte, alcaide de Medina de Pomar. En San Pelayo, se tiene constancia de la existencia de una torre que se levantaba a las afueras del pueblo y perteneció a Alonso Sánchez de San Cristóbal.

En Gayangos, a la orilla del viejo Camino Real, a comienzos del siglo XIX un hijo de este pueblo que fue Deán de la Catedral de Burgos mandó construir una casona que aún hoy en día exhibe su elegante fachada de sillería. En este mismo pueblo, para aprovechar el valor terapéutico de sus aguas, se construyó, durante la primera mitad del siglo XIX, un gran edificio utilizado como balneario del que hoy sólo quedan algunas ruinas.

En el pueblo de Noceco sorprende la grandiosidad de su iglesia construida en 1906 a expensas de varios hijos del pueblo que hicieron fortuna en otras tierras y que dejaron un testimonio en piedra de su éxito. Es un gran edificio construido en un estilo historicista con elementos neorrománicos y neogóticos.

La arquitectura popular

Los pequeños pueblos de esta Merindad conservan en muchas de sus casas tradicionales los rasgos de la arquitectura popular de las Montañas de Burgos. La tipología de casa montañesa con gruesos muros de mampostería y pequeños vanos recercados en sillería, con una amplia solana de madera a lo largo de toda la fachada en el piso superior, es muy frecuente en casi todos los pueblos. En algunos lugares como Noceco, Loma de Montija o Villasante llaman la atención las grandes casonas del siglo XIX, construidas muchas de ellas con las fortunas obtenidas por indianos, vecinos que “hicieron las américas” y regresaron a sus pueblos.

Algunos conjuntos urbanos como el de Gayangos o el de San Pelayo guardan interesantes elementos de arquitectura popular como fuentes, abrevaderos, lavaderos y una amplia bolera cubierta. El puente barroco de Villalázara por el que cruzaba el río Trueba el Camino Real de Burgos a Bercedo, continúa permitiendo el paso de la moderna carretera que atraviesa el pueblo.

PATRIMONIO NATURAL

Monumento Natural de Ojo Guareña

El extremo oeste del municipio de Montija, en concreto las localidades de Quintanahedo y Cuestahedo, se hallan inmersas en el Monumento Natural de Ojo Guareña. El espacio está incluido dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Lagunas de Antuzanos

Compartiendo las localidades de Gayangos y Bárcena de Pienza existe una serie de pequeñas lagunas que forman una zona especial para la nidificación y cría de numerosas aves acuáticas y de descanso de aves migratorias.

Riberas del Trueba y del Cerneja

El río Cerneja riega las tierras más norteñas de Montija, desde su nacimiento en las inmediaciones del puerto de la Sía hasta su desembocadura en el río Trueba. Éste último, proveniente de Espinosa, transcurre por la zona sur del municipio. En las riberas de ambos ríos podemos encontrar bosques mixtos de alisos, chopos, abedules, robles, hayas y pinos.

Alto del Zalama

Cumbre más alta de los Montes de Ordunte, con 1.335 m, el Zalama sirve como divisoria natural entre las provincias de Vizcaya, Cantabria y Burgos. En su zona alta descubriremos una turbera de tipo cobertor, área cenagosa que se forma gracias a la acción de una climatología con abundantes lluvias, nieve y nieblas.

Hayedos y Robledales

En la localidad de Villasante, capital del municipio, se puede dar un tranquilo paseo por un amplio bosque de roble rebollo que cuenta con más de 500 ejemplares bicentenarios. En las inmediaciones de la localidad de Bercedo, en el alto del Cabrio, podemos disfrutar de un magnífico bosque de hayas.

Rutas para caminantes

Por la Merindad de Montija pasan dos senderos de gran recorrido. El GR-01-Sendero Histórico, proveniente de Salinas de Rosío, pasa cerca de las lagunas de Gayangos y asciende por el alto de Bocos en dirección a Torme. El GR-1006- Ruta de los Monteros enlaza Espinosa de los Monteros con Medina de Pomar pasando por las localidades de Loma de Montija, Villalázara, Quintanahedo, Gayangos, Bárcena y Quintanilla de Pienza.

LOCALIDAD AYUNTAMIENTO actual
Agüera Lugar Merindad de Montija
Baranda Lugar Merindad de Montija
Bárcena de Pienza Lugar Merindad de Montija
Barcenillas del Ribero Lugar Merindad de Montija
Bercedo Lugar Merindad de Montija
Cuestaedo Lugar Merindad de Montija
Gayangos Lugar Merindad de Montija
Hedesa Lugar Merindad de Montija
Loma de Montija Lugar Merindad de Montija
Montecillo Lugar Merindad de Montija
Noceco Lugar Merindad de Montija
Quintanaedo Lugar Merindad de Montija
Quintanilla de Pienza Lugar Merindad de Montija
Quintanilla Sopeña Lugar Merindad de Montija
Revilla de Pienza Lugar Merindad de Montija
San Pelayo Lugar Merindad de Montija
Villalázara Lugar Merindad de Montija
Villasante Lugar Merindad de Montija
Villasorda Lugar Merindad de Montija