Villarcayo

Becerro de las Behetrías, Manuscrito MS012, fol. 427v., 
Biblioteca Histórica de Santa Cruz, Valladolid

Villa Arcayo
Este logar es solariego del monesterio de Rio Seco e otro del abad
de Onna que son yermos e que an por sennor de la behetria a Pº Fdz
E son naturales della los fiios e nietos de Sancho Sz

Derechos del Rey
Pagan al Rey monedas e seruiçios quando los de la tierra

Derechos del Sennor
Dan al sennor de la behetria una gallina en cada solar
Otrosi a el solar de los fiios dalgo seys almudes de pan e quinze 
maravedis en dineros

CONJUNTO HISTÓRICO DE VILLARCAYO

En una fértil vega regada por el Nela, un pequeño lugar en torno a una fuente, llamado “Fonte Archayo” en la escritura de fundación del monasterio de Oña en el año 1011, se convertiría andando el tiempo en “Villa Arcayo” o Villarcayo y a mediados del siglo XVI en la capital del Corregimiento de las siete merindades de Castilla Vieja.

Sede de la Audiencia Real

A mediados del siglo XVI, en el marco del proceso de centralización y organización administrativa emprendida durante el reinado de Felipe II, los territorios del realengo castellano se dividieron en Corregimientos. Uno de estos agrupaba varias merindades menores pertenecientes a la antigua Merindad mayor de Castilla Vieja. El oficio de Justicia de las Merindades de Castilla Vieja que estaba encomendado a la Casa de Velasco desde el siglo XIV fue rescatado por la corona y Villarcayo fue elegido en 1560 como el lugar más conveniente para que en él tuviera su asiento la Audiencia Real de las Merindades de Castilla Vieja. Este hecho fue clave para el crecimiento y prosperidad de Villarcayo.

Un conjunto urbano moderno

El conjunto urbano se configuró a lo largo de la Edad Moderna con un trazado orgánico adaptado a las condiciones topográficas y a las vías de comunicación, articulándose en torno a la Plaza Mayor en la que confluyen dos ejes principales. El antiguo Camino Real de Burgos a Laredo, actuales calles Zamora y San Roque, es uno de ellos y la actual calle de Santa Marina, el otro. Villarcayo sufrió un saqueo, en 1822, y un incendio, en 1834, como consecuencia de los enfrentamientos entre liberales y absolutistas de comienzos del siglo XIX. El incendio de 1834, durante la primera guerra carlista, redujo a cenizas buena parte de su patrimonio arquitectónico.

La Plaza Mayor se configura como un amplio espacio de encuentro y ocio presidido por el edificio porticado del Ayuntamiento. Este es un edificio de estilo ecléctico, aunque próximo al neoclasicismo, que, como muchas otras Casas Consistoriales proyectadas a finales del siglo XIX, se caracteriza por la utilización de repertorios más manieristas y decorativos que los puramente neoclásicos utilizados en la primera mitad del mismo siglo. Sobre un pórtico con arcos de tipo carpanel se levanta una planta caracterizada por una gran simetría en la que el centro visual está ocupado por un gran balcón corrido con forja sobre ménsulas labradas. El edificio se remata con un pequeño frontón curvo ocupado casi totalmente por un gran reloj.

Un pequeño templete o quiosco y una elegante fuente decorativa organizan en torno a ellos los espacios de la Plaza Mayor en la que se pueden apreciar también algunos bellos ejemplos de arquitectura tradicional de carácter urbano.

En la parte trasera de la Casa Consistorial se encuentra la emblemática Torre del Corregimiento. Esta torre, también conocida como la torre del reloj, fue construida en el siglo XVI como parte del conjunto de edificios que albergaban el archivo, la casa de justicia y la cárcel. El edificio original ha sufrido muchas reformas y remodelaciones a lo largo del tiempo. Los escudos que luce en su fachada son recientes. Un poco más adelante, en la calle San Roque se encuentra el edificio del antiguo Hospital, recientemente restaurado.

Arquitectura popular

Entre las edificaciones del centro de Villarcayo son abundantes los edificios en los que se pueden observar las características más importantes de la arquitectura popular tradicional de la comarca caracterizada por construcciones en mampostería con recercado de vanos en sillería, entre las que destacan algunas con las típicas solanas de madera. La adaptación de la casa popular montañesa a un entorno urbano de viviendas entre medianeras ha dado lugar a buenos ejemplos de la transformación de las solanas en bellos miradores y amplias galerías de madera que en algunos casos cubren por completo toda la fachada.

Casonas blasonadas

En la calle de Santa Marina exhiben la categoría social de sus propietarios las casonas blasonadas de los Díaz-Isla y de los Dánvila. La primera de ellas es un edificio macizo de sillería, sillarejo y mampostería cubierto a cuatro aguas en cuya fachada principal, presidida por un gran escudo barroco, se abren grandes ventanas y un elegante balcón de forja. La casona de los Dánvila destaca por su enorme portada barroca blasonada y rematada con frontón triangular y pináculos por la que se accede a un patio cerrado. Hasta no hace muchos años hubo muchas otras grandes casonas en Villarcayo como el palacio de Villarán, hoy desaparecidas.

Arquitectura religiosa

La antigua iglesia de Santa Marina fue derruida a mediados del siglo XX para construir un templo moderno y vanguardista de hormigón armado, acero y vidrio, en el que los elementos estructurales son utilizados de un modo muy expresivo y simbólico. Llaman la atención sus vidrieras y mosaicos, todos ellos obra del artista zamorano Luis Francisco Prieto, conocido como Luis Quico.

Al final de la calle San Roque, a la entrada del antiguo cementerio, con una evidente pretensión escenográfica, se encuentra la bellísima ermita de San Roque. Es un pequeño templo de estilo barroco clasicista construido en 1784. La elegante portada, de estilo neoclásico, tiene una puerta de arco muy rebajado entre pilastras cajeadas y sobre ella un friso clásico de triglifos que remata un austero frontón triangular.

El Soto y la Ribera del Nela

La villa cuenta además con un bello escenario natural a orillas del río Nela formado por las áreas recreativas de El Soto. Entre arboledas y jardines se encuentran varias zonas deportivas, áreas de juegos infantiles y unas estupendas piscinas naturales en el mismo cauce del Nela. El paseo de la chopera, la zona de “las francesas”, la presa de Churruca y muchos otros parajes constituyen un inigualable espacio para el ocio y el descanso.

Bibliografía:

  • LÓPEZ ROJO, Manuel, Villarcayo capital de la Comarca Merindades, Villarcayo, 2008.
  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo, Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, 1981.
  • ZABALZA DUQUE, Manuel, Colección Diplomática de los Condes de Castilla, Salamanca, 1998.
Becerro de las Behetrías:
abadengo del monasteri de Rioseco
abadengo del abad de Oña
behetría de Pedro Fernández
naturales de la behetría: hijos y nietos de Sancho Sánchez

Organización administrativa:

Siglo XIV:
Merindad de Castilla Vieja

Siglos XV-XVIII:
Corregimiento de las Siete Merindades de Castilla Vieja
Merindad de Castilla la Vieja

Siglo XIX:
Ayuntamiento de Villarcayo

Siglos XX-XXI:
Ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja
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